Un trabajador penitenciario ha sufrido lesiones de diversa consideración este lunes en el centro penitenciario de Brians 2. Los hechos se han registrado concretamente en el interior de la unidad de salud mental de la instalación. El incidente pone de relieve la tensión constante que se vive en estos departamentos especializados.
La agresión se produjo en torno a las 19:50 horas, según los datos facilitados por la representación sindical. En ese momento, un interno de 26 años y origen magrebí abordó al empleado público sin previo aviso. Sin mediar palabra alguna, le propinó un fuerte impacto directo en la cabeza.
Como consecuencia del golpe inicial, el trabajador perdió el equilibrio y cayó al suelo completamente aturdido. Una vez derribado, el agresor prosiguió con la violencia propinándole varias patadas. Los ataques se concentraron principalmente en la zona de las costillas y el tórax. La escalada de violencia fue frenada gracias a la rápida actuación de otros tres funcionarios que prestaban servicio en el lugar. Su intervención permitió separar con celeridad al recluso. De este modo se consiguieron evitar consecuencias personales todavía más graves para la víctima.
Tras el episodio violento, el empleado afectado presentaba marcas rojizas en el lado derecho del rostro. Asimismo, acusaba dolores y lesiones localizadas en la región costal y torácica. Los servicios médicos internos le atendieron de inmediato y le entregaron el volante para acudir a la mutua laboral. Respecto al perfil del agresor, fuentes sindicales apuntan que acumula un historial de ocho delitos por quebrantamiento de condena. Una vez neutralizado, fue trasladado de inmediato a su celda ordinaria. En su ubicación se le aplicaron medidas de contención mecánica.
El Sindicat Català de Prisons (SICAP-FEPOL) ha alzado la voz para denunciar la situación de desprotección que sufren los empleados. La organización subraya que la violencia extrema no puede asumirse como algo habitual dentro de la jornada laboral. También critica que la integridad dependa únicamente de la pericia de la plantilla.
Ante este nuevo suceso, el sindicato exige un esclarecimiento total de los factores que facilitaron la agresión. Reclaman asimismo una revisión profunda de los protocolos vigentes de valoración de riesgos. El objetivo es blindar la seguridad del personal asignado a las unidades de salud mental.
En el plano político y de gestión, las demandas sindicales se han endurecido de manera notable. SICAP-FEPOL ha exigido formalmente la destitución inmediata de Domingo Estepa como director general de prisiones. Argumentan que su gestión ha demostrado una total incapacidad para frenar la escalada violenta.
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