TV3 ha regado de oro muchos empresarios audiovisuales ‘patriotas’ dispuestos a extender el proceso secesionista, y de paso mejorar sus beneficios a costa de los impuestos de todos los catalanes, independentistas y no independentistas. La televisión de la Generalitat ha destinado, desde 2015, entre veinticinco y cuarenta y siete millones de euros anuales a nutrir a estas productoras externas.
Por supuesto, no tienen bastante, y ‘El Periódico de Catalunya’ (4 de octubre de 2022) recogió las peticiones de PROA, la federación de productoras audiovisuales catalanas, que reclamaba a la Generalitat y a los partidos políticos un aumento de los presupuestos de la CCMA “para continuar siendo competitivos en un mercado cada vez más global”. En concreto, esta patronal consideró que la partida tendría que aumentar unos 100 millones de euros, de los que «al menos 70 deberían ir a parar a la creación de contenidos», tal y como pidió su presidente, Jordi B. Oliva.
Pero si quieren asombrarse de las cifras gastadas en el pasado, basta con seguir leyendo dicha pieza informativa, que aporta la siguiente información:
“Desde 2010, la aportación pública a la CCMA ha disminuido un 30% hasta llegar a los 243 millones de euros en 2022. Este retroceso ha supuesto que la inversión en producción externa haya caído un 68%, pasando de los 149 millones de euros de hace doce años a los 47 millones de 2021. ‘Para nosotros, la CCMA debería ser una de las patas principales del motor del país, y no lo ha sido», lamenta Oliva que, sin embargo, afirma que «el nuevo rumbo de TV-3 [con la nueva dirección] abre una oportunidad única para recuperar una época dorada en el audiovisual catalán’».
Hubo un momento que TV3 se gastó 149 millones de euros en producción externa. Ahora supera los cincuenta millones, que ya es una barbaridad, y los productores piden al menos setenta millones más. Y todo para llenar la parrilla televisiva de los últimos años de espacios como ‘Està passant’, ‘Zona Franca’, ‘Polònia’, ‘Natura sàvia’ y otras herramientas propagandísticas del nacionalismo.
La simbiosis entre unos partidos políticos independentistas deseosos de convertir TV3 en una herramienta de agitación y propaganda y la voluntad de algunas productoras audiovisuales catalanas en apuntarse al carro por compartir estos objetivos políticos, o simplemente para vender programas, son las claves de lo que es hoy en día la televisión de la Generalitat.
Solo Minòria Absoluta, la productora de Toni Soler, ha facturado a lo largo de su historia unos 150 millones de euros a los medios de comunicación de la Generalitat, de ellos 6,7 millones en el 2024 y 6,3 en el 2023, tal y cómo acaba de publicar ‘El Triangle’. Y otras también cercanas al secesionismo como Abacus están pisando fuerte, con facturaciones anuales superiores a los cinco millones de euros.
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