Hace unos días se cerró una nueva edición del Mobile World Congress, el certamen de tecnología más importante del mundo y que sitúa a Barcelona y España en el epicentro de todas las novedades tecnológicas.
Afortunadamente, ya superadas las restricciones del COVID-19, en la edición de este año se han rozado los 90.000 visitantes y Barcelona ha logrado un impacto económico que supera los 350 millones de euros. Para tomar perspectiva de la importancia que tiene el Mobile para la Ciudad Condal y todos los sectores que se benefician con su presencia.
Pues bien, no sorprenderá a nadie si hablamos de que toda la riqueza que genera el congreso de móviles molesta y mucho a los antisistema de la CUP. El número 2 de los cuperos en las municipales del próximo 28 de mayo, Jordi Estivill ha asegurado a través de las redes sociales que el Mobile World Congress es «tóxico».
«La actividad de los 80.000 congresistas emitirá aproximadamente 37.100 toneladas de CO2, cifra equivalente a las emisiones diarias de TODOS los coches que circulan por Barcelona«: este es el surrealista mensaje que Estivill ha colgado en sus redes sociales sobre el Mobile World Congress, una afirmación fuera de la realidad y que nos muestra la Barcelona que algunos desearían.

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