En las Islas Baleares el Partido Popular y VOX han llegado al acuerdo de permitir la libre elección de lengua en las etapas de Infantil y primer ciclo de Primaria, es decir, en las clases para niños y niñas de 3 a 7 años. Lamentablemente quien podrá elegir la lengua no serán los padres sino el centro educativo, es decir, su equipo directivo. Éste podrá establecer si todo se enseña sólo en catalán o si se dejará que haya grupos en catalán y grupos en castellano, lo que como comporta más gastos, seguramente será ofrecido en muy pocos centros. Es una especie de burla a las familias, puesto que si la libertad de elegir la lengua de escolarización la tiene la Administración, ya no la tienen las familias. Esperamos que tanto el PP como VOX vean que si engañan así a sus votantes, además de perjudicar al alumnado castellanohablante de Baleares, también perderán su credibilidad como partidos políticos.
Un inconveniente para la puesta en marcha de este acuerdo es que la “Federación de Organizaciones por la Lengua Catalana (FOLC)”, a la que están adheridas entidades como Òmnium Catalunya y sindicatos como la Intersindical – CSC (de Catalunya), STEI- (de Baleares), STEPV-Intersindical (de la Comunidad Valenciana) y USTEC (de Cataluña), ha manifestado su oposición a esta libre elección de lengua en las etapas de Infantil y de primer ciclo de Primaria.
La FOLC no quiere que en la escuela a los niños de estas edades de familias castellanohablantes se les pueda hablar en castellano, que es su lengua materna, aunque sí defiende que a los niños de familias catalanohablantes se les pueda hablar en su lengua materna, el catalán. Es decir, a la FOLC le parece muy bien que se prohíba el uso del castellano en las escuelas y que, por tanto, se obligue a que todos hablen en catalán. Y esto lo piden en las islas Baleares, que es una comunidad autónoma que tiene un 50% de castellanohablantes, sólo un 37% de catalanohablantes, un 10% de bilingües y un 3% que hablan en otras lenguas. En conclusión, la FOLC exige que en Baleares haya un 50% de niños perjudicados al no poder recibir la primera enseñanza en su lengua materna, que es la mejor para entender las cosas.
Los argumentos que da la FOLC para justificar la prohibición del uso del castellano en la enseñanza son: 1º) Que la elección de lengua imposibilitará el conocimiento del catalán a una parte de la sociedad, 2º) Que la elección de lengua eliminará el derecho a utilizar la lengua a los catalanohablantes en cada vez más ocasiones, y 3º) Que protestar porque no se pueda enseñar en castellano es una incitación al conflicto y al odio.
La verdad es justamente la contraria porque:
1º) El hecho de que la elección de lengua finalice a los 7 años es porque después, el alumnado recibirá una parte de las asignaturas en catalán y una parte en castellano, por lo tanto no se imposibilitará a nadie el conocimiento del catalán y su uso como lengua vehicular.
2º) La elección de lengua no elimina en absoluto el derecho a hablar en catalán a los catalanohablantes, ya que hasta los siete años éstos podrán cursar todas las materias en catalán.
3º) Que los padres castellanohablantes pidan que sus hijos de 3 a 7 años reciban la enseñanza en su lengua materna no es ninguna incitación al conflicto y al odio, sino todo lo contrario. Lo que sí lo es, es considerar que todo el mundo debe hablar obligatoriamente en una única lengua, cuando la mayor parte de la sociedad se comunica en la otra lengua. Con esto la FOLC evidencia su totalitarismo y se convierte en un peligro para la convivencia. De ahí que las entidades que constituyen la FOLC deberían ser investigadas por la Fiscalía por su evidente castellanofobia y, en consecuencia, perder todas las ayudas públicas hasta que se retractaran.
Otra mentira que proclama la FOLC es decir que la Consejería de Educación de las Islas Baleares quiere convertir a los centros educativos en el campo de batalla contra la lengua propia. En primer lugar es necesario aclarar que los territorios no tienen lengua propia, que son las personas que habitan en ellos los que tienen lenguas propias y que en Baleares, unos habitantes tienen como lengua propia el castellano y otros tienen como lengua propia el catalán. Es más, entre éstos últimos se diferencian cuatro dialectos. Por ello las Islas Baleares es uno de los mejores ejemplos del mundo para ver esta diversidad lingüística en un espacio relativamente tan pequeño.
La FOLC con su castellanofobia y su obsesión por imponer en las escuelas un catalán teórico externo que sólo está en los libros, se ha convertido en un auténtico peligro para la diversidad lingüística de las islas, y para el futuro social, cultural y económico de Baleares. Es permitiendo ejercer la libertad individual a los ciudadanos cómo se evitan los conflictos, que después terminan en batallas legales que paralizan las sociedades.
La FOLC también denuncia que el objetivo del acuerdo de gobierno en Baleares es aniquilar el catalán en la educación. Esto es absolutamente falso, porque lo que la Consejería de Educación Balear se ha propuesto es permitir a partir de los 8 años, que el alumnado reciba algunas asignaturas utilizando el castellano para que así todos mejoren su conocimiento en esta lengua. En ningún caso se quiere que el alumnado deje de recibir también clases en catalán, porque lo que sobre todo se quiere es que todo el alumnado tenga el mejor conocimiento de catalán y de castellano que pueda en función de sus capacidades, porque esto es lo que les irá mejor para su futura vida de adulto.
Lo que hay detrás de la FOLC y de otras entidades similares, algunas muy bien financiadas, es que los alumnos nunca hablen en castellano, para que dejen de considerar al castellano como una lengua de su país, una lengua que conviene saber, para que así empiecen a pensar que lo mejor sería separarse del resto de España y, junto con Cataluña y la Comunidad Valenciana, constituir un nuevo país unido por la lengua común. A esto es lo que se dedican estas entidades desde hace ya muchos años, con la mentira de que a ellos sólo les preocupa defender las lenguas minoritarias.
Los ciudadanos de las Islas Baleares harían un mal negocio pasando del “centralismo de Madrid” al “actual centralismo de Barcelona”, porque pasarían de estar en un país grande y que presume de diversidad lingüística, cultural e ideológica a un país pequeño y que presume de todo lo contrario, es decir, de tener una única lengua, una única cultura, la catalana, y una única ideología, un nacionalismo que persigue y aísla socialmente al disidente. Todos los catalanes y todos los vascos que quieren seguir siendo españoles pueden explicar las persecuciones pasadas y presentes que han sufrido y sufren actualmente.
Dos ejemplos de esta presión ambiental son la aplicación para móviles «catalapp», que puntúa todas las tiendas que existen en función de la frecuencia del uso del catalán de sus dependientes, para que la gente más separatista las excluya como lugares de compra, o la retirada de un cartel en la ciudad de Palma tan “peligroso” para la paz social, como uno que decía «Que no te cambien tu lengua, forma parte de tu personalidad«. Si teniendo un gobierno partidario del bilingüismo como el actual de Baleares han conseguido esto, qué no conseguirían con un gobierno partidario de la prohibición del castellano. La Consejería de Educación de las Islas Baleares, los padres de los alumnos y el profesorado tienen una gran tarea que hacer, que es la de evitar que esta gente siga manipulando a los niños y a los jóvenes en las escuelas.
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