Sí. Os señalo a vosotros. A toda la izquierda. A los socialistas, a los nacionalistas y a los comunistas. A quienes durante más de cuatro décadas han gobernado, han formado parte de gobiernos, los han sostenido o han condicionado sus decisiones. A quienes han tenido tiempo, recursos y oportunidades para transformar Lleida y que hoy pretenden mirar hacia otro lado ante los problemas que sufren nuestros vecinos.
No. Los ciudadanos no son ingenuos. Lleida lleva demasiado tiempo bajo un mismo modelo político. Un modelo que ha tenido décadas para demostrar sus resultados y que hoy deja una ciudad que reclama respuestas ante cuestiones tan básicas como la seguridad, la limpieza, el mantenimiento de las calles, el cuidado de los barrios, la convivencia y la calidad del espacio público.
Y cuando hablamos de estos problemas, hablamos de personas. Del vecino que sale de casa y encuentra una calle sucia. Del comerciante que ve cómo se deteriora el entorno de su negocio. De la familia que reclama más seguridad. Del vecino de un barrio que siente que el Ayuntamiento está demasiado lejos de sus problemas cotidianos.
Ese es el verdadero debate. Mientras algunos se refugian en discursos ideológicos, los ciudadanos piden algo mucho más sencillo: que el Ayuntamiento funcione. La inseguridad no puede normalizarse. La suciedad no puede convertirse en parte del paisaje. El deterioro de los barrios no puede asumirse como inevitable. Y el abandono del espacio público no puede justificarse año tras año.
Gobernar no consiste en hacer anuncios ni en esconder los problemas detrás de campañas de comunicación. Gobernar tampoco consiste en buscar permanentemente excusas o culpar a otras administraciones. Gobernar es escuchar, decidir y actuar.
Por eso señalo a la izquierda. Señalo al socialismo que ha gobernado Lleida durante décadas. Señalo al nacionalismo que ha participado o condicionado decisiones políticas. Y señalo al comunismo que pretende seguir imponiendo su agenda ideológica mientras muchos vecinos esperan soluciones a problemas mucho más inmediatos.
Sí, los señalo a todos. Porque, con sus diferencias y sus siglas, todos forman parte de un espacio político que ha tenido demasiadas oportunidades para cambiar las cosas. Y ha llegado el momento de preguntarnos si queremos continuar por el mismo camino. Desde el Partido Popular creemos que no. Lleida necesita un cambio de rumbo. Pero no se trata únicamente de cambiar unas siglas en el gobierno municipal. Se trata de cambiar una forma de gobernar.
Necesitamos un Ayuntamiento que vuelva a poner a los ciudadanos en el centro. Que priorice la seguridad, la limpieza, el mantenimiento y la convivencia. Que esté presente en los barrios. Que escuche a los comerciantes. Que atienda a las familias. Que acompañe a quienes emprenden y trabajan.
Porque cuando un vecino pide seguridad, no está pidiendo ideología. Cuando un comerciante reclama limpieza y mantenimiento, no está pidiendo ideología. Cuando una familia quiere un parque cuidado, una plaza digna o una calle segura, no está pidiendo ideología. Está pidiendo que el Ayuntamiento haga su trabajo.
Durante demasiado tiempo, la izquierda ha presentado como inevitables problemas que sí tienen solución. La inseguridad se puede combatir. La suciedad se puede reducir. Los barrios se pueden cuidar. El espacio público se puede recuperar. Los servicios municipales se pueden gestionar mejor.
Hace falta voluntad política. Hace falta gestión. Y hace falta dejar de anteponer las prioridades de los partidos a las necesidades de los ciudadanos. Lleida no está condenada al deterioro. Tenemos una ciudad con enormes posibilidades. Tenemos comerciantes, autónomos, trabajadores, familias, jóvenes, mayores, asociaciones y entidades que cada día hacen un esfuerzo enorme para sacar adelante nuestra ciudad.
Tenemos talento. Tenemos capacidad. Tenemos futuro. Lo que necesitamos es un Ayuntamiento que esté a la altura. Por eso este artículo no es simplemente una crítica al gobierno municipal. Es una llamada al cambio. Después de más de 40 años de gobiernos socialistas y de izquierdas, los ciudadanos tienen derecho a abrir una nueva etapa. Una etapa de seguridad, limpieza, barrios cuidados, respeto al espacio público, gestión, proximidad y sentido común. Una etapa en la que el Ayuntamiento vuelva a trabajar para los ciudadanos y no para las inercias de la política.
Sí, os señalo a vosotros. A toda la izquierda. Y lo hago porque Lleida necesita cambiar. Porque Lleida merece más. Porque nuestros vecinos merecen más. Más de 40 años son suficientes. Lleida dice basta. Lleida está preparada para el cambio.
Xavier Palau, jefe de la oposición en el Ayuntamiento de Lleida
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