Una semana donde el juicio contra el hermano del presidente del Gobierno acababa de quedar visto para sentencia pocos días antes. Una semana donde el lunes ha comparecido la mujer del presidente del Gobierno ante el juez. Una semana donde el ex primer ministro europeo Zapatero, gran amigo del presidente del Gobierno, comparece anteayer ante la Audiencia Nacional y el juez reafirma la gravedad de la imputación; pero ayer el presidente del Gobierno avala nuevamente a Zapatero, mientras salta la noticia, también ayer, de la imputación de las hijas del propio ex primer ministro imputado y un nuevo informe de la UCO concluye que PS es Pedro Sánchez, y con ello la demostración de quién encarga destruir al Estado desde su posición de Gobierno para eximirse de tantas causas lacerantes y de corrupción absoluta.
La situación es de tal extrema gravedad que todo apunta directamente al máximo responsable de todo, de absolutamente todo, que es el presidente del Gobierno, sea por acción o por omisión.
España lleva dos años siendo noticia por lo peor y, desde hace dos meses, los principales medios internacionales están señalando a España como nación líder en corrupción y atacando frontalmente al Estado de derecho gracias a su primer ministro, y ello, desgraciadamente, es así, ya que el ejemplo de una nación se personifica en lo que haga su primer ministro. Si bien, estamos trabajando duramente, desde la sociedad civil, para convencer a Europa y al mundo de que, en esta ocasión, la indecencia y la indignidad son solo las del primer ministro y su Gobierno, y separar, por tanto, esta ignominia de los ciudadanos españoles.
La semana pasada, el jueves, hemos celebrado en Granada la Manifestación por la Dignidad de los Españoles y, desde allí, nos fuimos a Santander el pasado domingo a la Marcha por la Dignidad, también en defensa de la dignidad de todos los españoles y para solicitar, en ambas ciudades, la dimisión inmediata del presidente del Gobierno y la convocatoria de elecciones generales libres y seguras.
Tanto en Granada como en Santander, la importantísima convocatoria ha supuesto un paso esencial en esa manifestación durante un año y hasta las elecciones en toda España, que anunciamos en Cádiz en enero, al pie del Monumento a la Constitución. Otras ciudades recorridas, además de Cádiz, han sido ya Sevilla, Alicante y Madrid, a las que ya sumamos Granada y Santander la semana pasada, de manera que cualquier punto de España está ya comprometido en esta gran manifestación durante un año para lograr la dimisión de quien no merece estar un segundo más en una silla que solo han de ocupar quienes la honran.
Granada y Santander, la semana pasada, han sido un ejemplo de compromiso de la ciudadanía para apoyar firmemente a los jueces, a la Guardia Civil, a la Policía, a los medios libres y a los fundamentos básicos de la democracia. Granada y Santander han clamado juntas, continuando la gran Marcha por la Dignidad del pasado 23 de mayo en Madrid, con tanta trascendencia y repercusión internacional lograda ante la irrespirable situación que vivimos, y siendo portavoces del resto de España para gritar unidas contra una corrupción inasumible y contra una acción diaria de ataque frontal al Estado de derecho y a la democracia. No hay en Europa una iniciativa continuada de protesta permanente a lo largo de todo este año, pero sumando los últimos cuatro años también, con la convocatoria de cinco multitudinarias manifestaciones en Madrid y otras tantas en Barcelona, Sevilla, Burgos o Santander de nuevo.
Pero es que, además, hemos de añadir hoy dos años, siete meses y 16 días de manifestación diaria en defensa de la independencia judicial y el Estado de derecho, y en denuncia constante de una ley de amnistía corrupta que permite, a cambio de una autoamnistía de unos prófugos de la justicia golpistas, el pago corrupto de siete votos para acceder a la Presidencia del Gobierno, y también hoy seiscientos ochenta y siete días, día a día, en defensa de María Corina Machado, del presidente Edmundo González Urrutia y de la heroica oposición, denunciando también a un presidente del Gobierno, junto al ex primer ministro imputado Zapatero, cómplices de una narcodictadura, acusada por delitos de lesa humanidad por Naciones Unidas.
Imposible tener que aceptar un segundo más esta lacerante corrupción y ataque directo a nuestra paz y reconciliación y a nuestra democracia. Las instituciones europeas han de denunciar formalmente esta situación. No hay más excusas. Esto que está ocurriendo en España es el descrédito absoluto de toda Europa. Es obligación de las instituciones europeas salvar la dignidad de los europeos y salvar la democracia.
Amalio de Marichalar. Conde de Ripalda. Soria, 19 de junio de 2026
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