Santiago Segura ha vuelto a dar en el clavo con ‘Torrente presidente’. En un momento donde la censura de lo políticamente correcto asfixia la creatividad, el cineasta madrileño recupera a su personaje más popular para poner un espejo frente a la sociedad española. La película no es solo una comedia; es un ejercicio de libertad necesario frente al dogmatismo imperante. El ‘wokismo’ del sanchismo es desmontado fotograma, tras fotograma, en una película que alterna la eficaz sátira política con el humor escatológico.
El éxito de la cinta radica en su capacidad para reírse de todos los estamentos, y aunque en un principio parece que satiriza más a la derecha que a la izquierda solo el hecho de que los fundamentos del wokismo ‘progresista’ sean atacados sin piedad hace que la película sea un refrescante ejercicio de libertad. Llena está la televisión y el cine de ‘Mariscos Recio’, ‘Mauricios Colmeneros’ y otros personajes que denigran a la media España de derechas desde el mainstream mediático. Que los socialistas y podemitas sean satirizados con tal nivel de eficacia es novedoso. No hay mantra ‘progresista’ que no sea puesto en evidencia.
Y es que Segura desmonta, a base de humor grosero pero certero, la narrativa oficialista de un Gobierno que se cree moralmente superior al resto de los ciudadanos. Resulta refrescante ver cómo ‘Torrente presidente’ ignora los manuales de estilo de la extrema izquierda. Mientras los aliados del PSOE pretenden decirnos cómo debemos hablar o pensar, el brazo tonto de la ley aparece para recordarnos nuestras propias vergüenzas. La película muestra sin complejos la hipocresía de quienes predican igualdad mientras quieren imponernos su moral hipócrita, el «no ofendas a nadie» mientras usan la administración pública como si fuera su cortijo.

En el largometraje no faltan referencias a la actualidad más cruda. Santiago Segura ha conseguido que su criatura sea más relevante que nunca. Torrente ya no es solo un vestigio del pasado, sino un observador privilegiado de una España que parece haber perdido el norte bajo el mando de Sánchez. La película es, en definitiva, una denuncia divertida pero implacable de la degradación institucional que padecemos actualmente.
Vayan al cine a ver ‘Torrente presidente’ si quieren disfrutar de una libertad que el Gobierno intenta recortar día tras día. Es el momento de reivindicar que el humor no debe tener fronteras ideológicas. Mientras el PSOE siga empeñado en su agenda de ingeniería social, necesitaremos más cineastas valientes que se atrevan a reírse del poder establecido. Tal vez sea la entrega de la saga ‘Torrente’ más atada a la actualidad política, lo que le hará perder valor con el paso del tiempo, pero ahora mismo es imprescindible.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















