El presidente Pedro Sánchez está a punto de cosechar una nueva y significativa derrota parlamentaria. Mañana jueves, el Congreso de los Diputados votará la senda de déficit diseñada por el Consejo de Ministros, y el resultado está matemáticamente sentenciado en contra.
La causa principal del fracaso se encuentra en la izquierda más a la izquierda del PSOE. La líder de Podemos, Ione Belarra, ha anunciado oficialmente que su partido optará por la abstención. Es una postura que, sumada a otros votos, tumbará el plan económico.
Esta abstención de Podemos, junto a la de la diputada de Compromís, Àgueda Micó, se convierte en el factor decisivo. Sus votos se suman a la oposición frontal de PP, Vox y los independentistas de Junts per Catalunya. El rechazo a la senda de déficit será total.
La votación es crucial porque la senda de déficit es el paso previo e indispensable para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. El Gobierno buscaba elevar el techo de gasto no financiero para 2026 hasta los 216.177 millones de euros, un 8,5% más.
Este plan de incremento del gasto fue previamente negociado y pactado con Sumar. Sin embargo, la abstención de Podemos subraya la fragilidad de la coalición y la enorme dificultad para sacar adelante cualquier acuerdo económico.
La postura de Belarra no es caprichosa. La formación morada lleva días denunciando que el Gobierno no les ha incluido en las negociaciones. Acusan al Ejecutivo de querer desligar este debate del más amplio de los Presupuestos, una estrategia que ahora les pasa factura.
Podemos ve en esta falta de contacto una excusa calculada por la Moncloa. Sugieren que el objetivo final del PSOE podría ser propiciar un adelanto electoral, dada la debilidad de sus apoyos parlamentarios. El clima entre los antiguos socios es de máxima tensión.
Belarra ha fijado un listado de exigencias que el Gobierno ignora. Piden un drástico recorte en el gasto militar para reorientar esos fondos a la sanidad y la educación pública. Una línea roja ideológica que el PSOE se niega a cruzar.
A sus demandas se suman cuestiones como redoblar esfuerzos para detener el conflicto en Palestina, poner un límite a los contratos con empresas corruptas y la urgente bajada de los alquileres por ley. El Gobierno está siendo presionado desde todas las esquinas.
La derrota de este jueves es más que simbólica; es un síntoma de la precariedad de la legislatura. Sánchez se enfrenta a un futuro inmediato donde la aprobación de cualquier ley económica será una tarea titánica, demostrando una minoría parlamentaria evidente.
NOTA DE LA REDACCIÓN DE ELCATALÁN: elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















