Ángeles Ribes y Sergio Fidalgo estuvieron esta semana en ‘Ho tornarem a fer’ y comentaron como activistas constitucionalistas en Tarragona de la Coordinadora de Entidades Cívicas ‘tunearon’ un mural con proclamas separatistas. Ribes comentó que «en los tiempos más duros del procés, cuando todo estaba lleno de lazos amarillos y las esteladas, eran los miembros de la Resistencia los que nos daban alegrías. Hay que tener mucha fuerza de voluntad para seguir haciendo esta labor».
Sobre el intento de la Generalitat de Salvador Illa de imponer el catalán a cualquier precio Ribes comentó que «la red social X está llena de mensajes publicitarios de la Generalitat para incitar a estudiar y trabajar en catalán, que es dinero que no se gasta en Sanidad o en Educación».
«Y todo para intentar imponer un monolingüismo en catalán que fracasará, porque el español es una lengua demasiado potente a nivel mundial. Desde que Pujol trazó su plan hace más de cuarenta años para extender el catalán, y el resto de gobernantes autonómicos lo han seguido. Pero no contaban con las redes sociales, los móviles, internet, que han generalizado el uso del español. Y su intento de imposición del catalán por las malas la ha convertido en una lengua antipática, y cada vez los jóvenes la usan menos», argumentó.
Ribes también denunció que desde la Generalitat hay una operación de «nos hemos de hermanar con nuestros hermanos aragoneses, porque durante el procés muchas empresas catalanas se fueron a Aragón, y muchos aragoneses dejaron de comprar en Lérida y su zona de influencia, cuando antes era el mercado de referencia».
Y explicó como «Salvador Illa se fue con Pilar Alegría a visitar las instalaciones que tiene Bon Àrea en Épila (Zaragoza). Bon Àrea es una empresa que funciona muy bien, pionera, que controla todo el proceso alimentario, desde el pienso para alimentar al ganado, la energía para que funcionen sus plantas a la producción de embutidos. Están creciendo mucho, y nunca han querido meterse en bregas políticas, ni siquiera durante el ‘procés'».
Añadió que «han creado instalaciones en Épila, 255 hectáreas de suelo industrial, y tienen las cosas claras, en Aragón les han dado facilidades y han invertido. ¿A qué ha ido Illa? A pasear a la señora Alegría, que está de campaña electoral y, de paso, decir que quiere que Cataluña sea una potencia económica, pero que no sea en detrimento en Aragón. En el fondo querría que las instalaciones de Épila estuvieran en Cataluña, pero ha hecho de la necesidad virtud». Fidalgo y Ribes glosaron la importancia de esta empresa y cómo habían crecido de manera espectacular. También comentaron el ‘fenómeno Orriols’, la alcaldesa hispanófoba de Ripoll y cómo todos los españoles estamos pagando una serie de privilegios a un prófugo de la justicia: Carles Puigdemont.
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