La asociación juvenil S’ha Acabat! (S’!) ha celebrado su XI Asamblea General en Barcelona, consolidándose como un referente de la resistencia constitucionalista en las aulas catalanas. En un ambiente de unidad, los miembros de la organización han ratificado el rumbo de una entidad que se ha convertido en la pesadilla del activismo separatista más radical. Mientras la izquierda institucional mira hacia otro lado, estos jóvenes han decidido dar la batalla cultural en el terreno más hostil: la universidad.
La gestión del último año ha recibido un respaldo unánime, destacando la capacidad de la asociación para atraer a figuras de primer nivel intelectual y político. Actos con personalidades como Esperanza Aguirre o Marcelo Gullo demuestran que S’ha Acabat! no es solo un grupo de protesta, sino un generador de pensamiento crítico frente al pensamiento único. El éxito de estos eventos escuece especialmente en los sectores que pretenden convertir los campus en feudos exclusivos del nacionalismo.
De cara a 2026, la organización no se conforma con lo logrado y apuesta por una ambiciosa expansión. El objetivo es claro: llevar la libertad de expresión a aquellas universidades donde el separatismo todavía impone su ley del silencio. Esta estrategia de crecimiento es la mejor respuesta ante los constantes intentos de amedrentamiento y los escraches violentos que, desgraciadamente, han tenido que sufrir sus integrantes bajo la pasividad de algunos rectores.

Nueva junta de S’ha Acabat!
La estructura interna de la asociación también se renueva para afrontar este año decisivo. Hugo Escarpa llega a la presidencia tras obtener un apoyo masivo del 94,73% para su junta directiva, liderando una nueva Junta Directiva que combina experiencia y juventud. Nombres como Carlos Caballero en Universidades o Santiago Bolaños en Prensa y Relaciones Institucionales serán los encargados de gestionar el día a día de una entidad que se mueve con una profesionalidad envidiable. Luis Galindo será el tesorero, Eva Fernández será la secretaria, y Manel Mesa el responsable de Organización.
Una de las novedades más significativas es la creación de una responsabilidad específica para la Memoria, que recaerá en Adela Arteta. En un momento en que el Gobierno de España y sus socios catalanes intentan reescribir la historia reciente, S’ha Acabat! apuesta por recordar la verdad. El anuncio de las III Jornadas por las víctimas del terrorismo confirma que estos jóvenes no están dispuestos a que el relato de la violencia en España sea blanqueado por intereses parlamentarios.
El músculo de la asociación se hace evidente con el nombramiento de nuevos coordinadores en centros clave como la Pompeu Fabra, la UB, la Autónoma de Barcelona y la Rovira i Virgili. No es una tarea fácil; defender la Constitución en estos entornos requiere una valentía que a menudo brilla por su ausencia en la política profesional. Mientras el PSC y sus socios se pierden en eufemismos, S’ha Acabat! ocupa el espacio de la dignidad democrática con claridad y firmeza.
Los presupuestos para el próximo ejercicio han sido aprobados sin fisuras, garantizando la viabilidad de proyectos estrella como la cuarta edición de su Campus de Verano. Este tipo de iniciativas son fundamentales para formar a las nuevas generaciones de constitucionalistas en un entorno donde la educación pública catalana suele adoctrinar más que enseñar. La independencia financiera y la transparencia son, además, un bofetón de realidad para quienes viven de las subvenciones del régimen.
Resulta vergonzoso que una organización que defiende valores tan básicos como la convivencia y el respeto a la ley sea tratada como un elemento extraño por parte de los rectorados de las universidades públicas. El silencio de los líderes de la izquierda ante el acoso que sufren estos jóvenes es la prueba de su hipoteca con el separatismo. Si S’ha Acabat! no existiera, habría que inventarlo para evitar que la universidad catalana sea un páramo de libertad.
El 2026 se presenta como un año de retos, pero también de esperanza para quienes creen en una Cataluña dentro de España. La consolidación en las universidades donde ya están presentes es el paso previo para romper definitivamente las barreras del miedo. Estos jóvenes están demostrando que, frente a la propaganda institucionalizada, la convicción y la verdad son herramientas mucho más poderosas a largo plazo.
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