Varios quiosqueros de L’Hospitalet de Llobregat que tienen una concesión municipal han enviado una carta a ‘El Periódico de Catalunya’ para denunciar que el equipo de gobierno municipal que encabeza Núria Marín les obliga a hacer unas obras que dicen que no pueden afrontar.
El diario informa que «tras una reciente inspección motivada por un problema en un quiosco del barrio de La Florida a finales del pasado año, un perito contratado por el consistorio observó deficiencias en ocho casetas de la ciudad e instaron a los concesionarios a realizar unas ‘actuaciones de urgencia’ para evitar que las cubiertas puedan caer en la vía pública y causar daños personales. El coste de cada intervención puede rondar los 5.000 euros, por lo que varios vendedores afectados piden ayuda al consistorio en una carta recibida en la sección de participación de EL PERIÓDICO».
Uno de los afectados asegura que “el Ayuntamiento de L’Hospitalet pretende que los concesionarios paguemos íntegramente una reparación relacionada con unos defectos en la estructura que aguanta el techo provocados por una deficiente construcción. Nos parece injusto y una demostración más de su falta de sensibilidad”.
Y añade que durante la pandemia tuvieron que pagar las tasas municipales por ocupación de la vía pública: “Estuvimos trabajando a pie de calle por el derecho a la información, con mucho miedo al virus, y así nos lo agradecen”.
‘El Periódico’ ha consultado con «fuentes municipales» que informan que «es el concesionario quien debe mantener en buen estado el habitáculo», y argumentan que en el caso de los ocho afectados, destacan, «no se ha realizado este mantenimiento, o si se ha realizado no se ha actuado a nivel de la estructura del quiosco». Otra de las afectadas critica las «prisas» del ayuntamiento — tienen tres meses — , aunque el diario asegura que el consistorio podría ser flexible en el plazo, pero «caso a caso». Lo curioso es que otro concesionario de un quiosco que no tienen deficiencias comenta que «entiendo perfectamente el malestar de estos compañeros porque hace tres años tenía goteras y los del Ayuntamiento se lavaron las manos”.
El drama de los puntos de venta de prensa en papel en Hospitalet es intenso: por ejemplo, en el barrio de Bellvitge, en el que viven más de veinte mil habitantes, han cerrado en los últimos años todos los quioscos de concesión municipal — llegó a haber más de media docena — y solo se venden diarios en una papelería. En otros barrios, como Sant Josep, se ha vivido la misma situación.
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