El prófugo de la justicia Carles Puigdemont ha conmemorado este 10 de enero los diez años de su llegada a la presidencia de la Generalitat con un mensaje de «resistencia y reivindicación». El fugado ha recordado su elección en 2016 como un compromiso asumido bajo «enormes dificultades».
En una reflexión compartida en la red social X, Puigdemont ha destacado los muy cuestionables «sacrificios personales» realizados para mantener los «principios» que marcaron su mandato hasta su destitución en octubre de 2017 por la aplicación del artículo 155.
El líder separatista ha denunciado la actuación del «Estado profundo» español, al que acusa de movilizar recursos «lícitos e ilícitos» para frenar el avance del proyecto soberanista. Frente a esta presunta hostilidad, Puigdemont sostiene que las armas clave fueron «la unidad y la generosidad».
Según este dirigente golpista estos «valores» permitieron «hitos» como la aprobación de presupuestos en contextos complejos, la gestión de los atentados de Barcelona y Cambrils, y la celebración del referéndum del 1 de octubre. Puigdemont insta a la ciudadanía a «seguir luchando» con convicción y autoestima por el país que tienen «derecho a soñar».
En su escrito, recalca que la declaración de independencia del 27 de octubre y la respuesta del Estado forman parte de una memoria colectiva que no se podrá borrar. El dirigente de Junts concluye reafirmando su voluntad de defender los «valores nacionales» frente a cualquier «obstáculo político o judicial».
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