Hay que prestar atención a los miedos y a las inquietudes que pueden tener amplios sectores de nuestra ciudad. Cada vez son más las actuaciones delictivas de grupos que cometen robos violentos y agresiones, peleas, hurtos, destrozan el mobiliario público o queman contenedores en cada vez más barrios de Lleida, causando alarma entre los vecinos y vecinas.
Ante este fenómeno hay que ser conscientes de que están generando alarma social y, por eso, es necesario erradicar las conductas delictivas cuanto antes. En democracia, el ciudadano confía a los poderes públicos su seguridad.
Dicho sea de antemano todo nuestro apoyo a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad en Lleida, por su trabajo incansable, muchas veces invisible y con precarios medios materiales a su alcance y escasez de recursos. No obstante, ahí siguen, defendiendo nuestros derechos. Su labor merece de nuestro reconocimiento y apoyo, por velar por nuestra seguridad y la de nuestras familias.
Muchos jóvenes y sus familias tienen miedo, pero también, muchas personas mayores se sienten inseguras: hay barrios en nuestra ciudad “okupados” por bandas y pandillas que roban e intimidan. Todos sabemos que es recomendable evitar determinadas zonas a horas concretas, pues la delincuencia se adueña de las calles ante la falta de efectivos policiales. Toda persona tiene derecho a transitar por cualquier calle y zona de Lleida con total seguridad y cuando no es así es que algo falla y hay que mitigarlo.
Hay un problema de multirreincidencia, que genera impotencia entre los ciudadanos y en la policía. Unos ven como les roban, los policías los detienen y, al rato, salen de las comisarias o juzgados para volver a robar, lo que demuestra los fallos del sistema. Hay un problema que debe resolverse pronto porque corremos el riesgo de ruptura entre el vínculo que existe entre la seguridad de las personas y la convivencia democrática. Las calles son de todos. No de unos cuantos. No podemos vivir este con miedo y con percepción de inseguridad.
Una sociedad no puede permitir la delincuencia como modo de vida o profesión, sea quien sea quien lo haga. Una democracia debe contar con elementos legislativos para acabar con la multirreincidencia y crear un ambiente propicio y adecuado para la convivencia pacífica de las personas.
Por ello, los gobernantes deben poner mayor énfasis en el desarrollo de las labores de prevención y control de los factores que generan violencia e inseguridad. No ser conscientes del problema generará más sensación de inseguridad e impotencia. Estamos a tiempo, pero no podemos dejar la solución en manos de los grupos de izquierdas que arrastran la ciudad desde hace más de 40 años porque sería tanto como dejar a los lobos a cuidar a las gallinas. El grupo municipal popular en la Paeria apostamos por una Lleida segura, porque tu seguridad me importa, nos importa.
Xavier Palau Altarriba, portavoz del grupo municipal popular en la Paeria
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