Ah, y tetas. También tetas al aire. Éste es el resumen de este verano que se va acabando. Aunque en orden de trascendencia pública y mediática las tetas fueron eclipsadas por el pico, y los pinchos y el aceite han pasado de tapadillo, no me vayan a comparar trascendencias, por favor.
Reconozco que me enfrento a ello con una mezcla de rabia, frustración y tristeza. No tenemos gobierno y estamos a la espera de si se reedita el pacto Frankenstein con todos los peajes que ello conlleva. Es frustrante leer a los voceros de la izquierda avalar una amnistía para todos los que perpetraron el 1 de octubre, con todo lo que llegamos a sufrir, con las salvajes agresiones que vivimos, con los destrozos (no solo materiales) producidos, con el expolio de recursos públicos aún sin determinar y con una quiebra del Estado de Derecho que ya no existe como tal en Cataluña. Y poniendo en equidistante plano de igualdad a los delincuentes con los miembros de las FFCC que fueron enviados a defender la democracia.
Me da mucha rabia que se reciba a los acusados de intentar provocar un “sabotaje” a la Vuelta Ciclista a España como héroes, en un burdo remedo de los repugnantes Ongi Etorris que se han producido en total impunidad durante años. Y no me cabe duda que si hubieran logrado su objetivo, con descalabro y tragedia de ciclistas de por medio, buena parte de la sociedad catalana hubiese disculpado el uso de pinchos y aceites y sus consecuencias, Tampoco me cabe duda que entrarán a formar parte del paquete de posibles amnistiados.
Y siento una tristeza infinita porque se esté tapando todo con dos operaciones de manual para desviar la atención no sólo de los españoles, sino más allá de nuestras fronteras físicas, gracias al poder amplificador de los medios de comunicación y las redes sociales. De las tetas ya hablé en un artículo anterior. De lo del pico, preferiría no haber tenido que hablar.
Aquí ya no caben discusiones acerca de hechos reprobables o presuntos delitos. Se ha ido mucho más allá y me temo que seguirán apareciendo más y más vídeos o mensajes, y que lo que deberían haber sido unas alegres celebraciones por una gesta deportiva serán usados como munición en una guerra que ya es cruel y de la cual no tengo claro su final, pero les auguro que no será ni bonito ni edificante. Menudo verano. Tetas, picos, pinchos, aceite, rabia, frustración y tristeza. Y lo que nos queda.
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