Lo hemos de tener muy claro: los ‘ñordos’, que es la gentil manera como define el separatismo radical a los catalanes no separatistas, no somos más un desecho para los independentistas. Somos una deposición que pueden pisar una y otra vez, porque no nos consideran ciudadanos. Casi podría decir que ni seres humanos.
Por eso nos insultan en TV3 sin sonrojarse, porque no consideran que seamos personas. Por eso se pasan las sentencias judiciales por dónde les apetece, porque no merecemos respeto. Por eso llenan con sus símbolos, con sus lazos amarillos y esteladas, los ayuntamientos, colegios, hospitales, bibliotecas, plazas y cualquier otro espacio público, porque no tenemos derecho a nada. Porque ellos son las «personas», y nosotros una «molestia».
Lo demuestran una y otra vez, porque hay que reconocerles la sinceridad. Por eso en unas fiestas populares, que deberían ser un espacio de encuentro y no de división, como las de Gracia, imponen a Jordi Cuixart como pregonero. Y si no nos gusta, ajo y agua, que para eso Cataluña es suya y siempre nos queda el recurso de coger las maletas y largarnos, lo que nos recuerdan amablemente una y otra vez.
Esquerra ha escogido a Cuixart para que quede claro quién manda en Cataluña. No para humillarnos, porque para eso nos deberían considerar como adversarios políticos. Lo han elegido porque para ellos es un «héroe», y como el resto no existimos como ciudadanos ni se molestan en preguntarnos. Hemos llegado a un estado en el que los catalanes no nacionalistas solo somos seres «productores». Pagamos impuestos, les servimos los cafés – y nos insultan cuando no lo hacemos en la lengua del imperio -, conducimos sus autobuses, diseñamos sus casas – a veces – y producimos en sus fábricas. Poco más.
De momento, hacen como que nos dejan participar, con un sistema electoral tramposo, dominando los medios de comunicación catalanes y minusvalorando cada día todo lo español para que los `ñordos’ no participen en la vida social y política por ser menos que nada. Eso hasta que consigan deshacerse de España, en ese momento comprobaremos que no nos dejarán hacer ni eso.
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