La gestión de Rodalies vuelve a evidenciar las tensiones entre las fuerzas políticas catalanas, aunque esta vez con un cambio de guion. La consellera de Territori, Sílvia Paneque, ha dado un portazo a la pretensión de Junts de romper con Renfe. Para el Govern, la propuesta de transferir el servicio de forma inmediata a Ferrocarrils de la Generalitat carece de un «fundamento real» que la sustente.
La contundencia de Paneque en el Parlament ha dejado al descubierto la debilidad de los argumentos postconvergentes. La consellera recordó que no se puede anular un contrato que, a efectos prácticos, no existe. Es un baño de realidad frente a una estrategia parlamentaria basada más en el impacto mediático que en la viabilidad administrativa o técnica de las infraestructuras.
Desde el departamento de Territori se acusa a Junts de recurrir a «soluciones mágicas» para problemas estructurales complejos. Paneque sostiene que la gesticulación y la proclama política no sirven para que los trenes lleguen puntuales. Es una crítica directa a una etapa donde la confrontación con el Estado parecía ser la única prioridad de la Generalitat en materia ferroviaria.
Sin embargo, el discurso del actual Govern también incurre en los lugares comunes de la izquierda catalana. La consellera ha situado el origen de todos los males en el recurrente «déficit de inversiones» acumulado durante décadas. Es la fórmula habitual para repartir culpas y suavizar la responsabilidad directa del Ejecutivo central, con quien el PSC mantiene una sintonía evidente.
La titular de Territori defiende que su compromiso es estrictamente con los ciudadanos de Cataluña, intentando sacudirse la imagen de sumisión a Madrid. Asegura que su cargo le obliga a ser exigente con el Gobierno de España, aunque matiza que la firmeza no se demuestra «gritando más». Es una apuesta por el diálogo institucional que, por ahora, genera más dudas que certezas entre los viajeros diarios.
En cuanto a la seguridad, el reciente accidente en Gelida también ha centrado el debate parlamentario. Paneque ha defendido que las inspecciones del muro afectado habían superado los criterios técnicos establecidos. Atribuye el siniestro a un desplazamiento parcial del terreno y a la falta de visibilidad, factores que, según su versión, hicieron que el impacto fuera inevitable.
A raíz de este suceso, el Govern asegura estar revisando cientos de puntos críticos en toda la red ferroviaria catalana. Actualmente existen decenas de actuaciones pendientes que deben compatibilizarse con el mantenimiento del tráfico comercial. La seguridad se convierte así en otro frente abierto que requiere más gestión técnica y menos consignas partidistas.
El modelo de colaboración con el Estado mediante los encargos de gestión sigue siendo la gran apuesta del PSC. Paneque defiende que es una herramienta útil para gestionar infraestructuras desde la proximidad, citando los 700 millones destinados a carreteras. Es una fórmula intermedia que busca evitar el choque frontal mientras se intenta ganar cuota de poder regional.
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