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El Catalán Opinión

Pandemia y comunismo

Por Juan Carlos Segura Just
jueves, 2 de abril de 2020
en Opinión
3 mins read
 

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El comunismo es una ideología totalitaria y antidemocrática, que para desarrollarse necesita hacerlo en el marco de una sociedad descompuesta y debilitada económicamente, en la que la pobreza abarque amplios sectores sociales, generando lo que ellos denominan «el proletariado», que al no tener ninguna perspectiva de mejorar su estado de pobreza, se entrega plenamente a los comunistas, porque se supone que estos son los únicos que les pueden sacar de esa situación.

En cierta forma y en estos momentos en los que el Covid 19 está causando estragos en España, el comunismo se asemeja a un virus que necesita un cuerpo debilitado, para desarrollarse dentro de él. Esta lógica oportunista y posibilista está expresada en la obra de Carlos Marx, pero fue Lenin el que la llevó a la práctica durante la Revolución de Octubre del 1917, cuando dio la orden a los soviets, o agrupaciones de obreros, de propiciar que Rusia perdiese la guerra con Alemania, provocando deserciones masivas en el ejército del Zar que estaba en el frente, para luego aprovechando la miseria que había provocado la guerra, dar el golpe de Estado definitivo al gobierno zarista, para implantar la dictadura del proletariado y el régimen soviético.

El eslogan de Lenin decía «cuanto peor, mejor», y el guion de ese principio destructivo lo llevó a la práctica, hasta que consiguió sus objetivos políticos. Desde entonces los comunistas han hecho prevalecer siempre sus propios intereses políticos, por encima de los intereses de su nación. Pero aquí sufrieron una gran decepción histórica, cuando al lanzar durante la Primera Guerra Mundial el lema del Manifiesto Comunista que decía «obreros del mundo uníos», para que dejasen de luchar entre ellos en los campos de batalla, vieron como los obreros ingleses, franceses o alemanes, movilizados y convertidos en soldados que iban a la guerra, su conciencia de clase obrera se veía superada por su conciencia patriótica, de considerarse por encima de todo ingleses, franceses o alemanes.

En mayo de 1918 un millón de soldados alemanes que estaban infectados por la mal llamada gripe española, fueron trasladados para curarse a Alemania, o se fueron de permiso y transmitieron la enfermedad, que hizo estragos entre la población civil. Al acabar la guerra con el armisticio de noviembre de 1918, la sociedad alemana sufrió una profunda depresión económica, a la que hubo que añadir la expansión de la gripe por todo el país, a la que se denominó Blitz katarrh (catarro relámpago) y Flander fieber (fiebre de Flandes) porque la transmitían los soldados que venía del frente belga. Con la memoria fresca de la revolución rusa, y aplicando la táctica leninista del «cuanto peor, mejor», Rosa Luxemburgo y Karl Liebnecht fundaron la Liga Espartaquista, que después se convirtió en el Partido Comunista de Alemania (KPD), con la intención de reeditar la revolución rusa en Alemania, pero el intento fracasó porque los Freikorps o Cuerpo libres, formados por soldados veteranos de la guerra, aplastaron la intentona golpista y revolucionaria.

La crisis que está generando en marzo de 2020 la pandemia del coronavirus en España, puede desembocar en una gran depresión económica, en la que los índices de paro pueden alcanzar niveles nunca vistos, provocados por el cierre de muchas empresas. Si esto ocurre y todos los indicativos van en ese sentido, vamos a tener que atravesar una crisis económica que va a justificar la toma de decisiones gubernamentales de tipo intervencionista.

A diferencia de la Rusia y la Alemania del año 1917, en que los comunistas estaban en la clandestinidad, en la España de 2020 la marca comunista de Unidas Podemos, la tenemos insertada en el gobierno de la nación. Recientemente el vicepresidente Pablo Iglesias ha hecho declaraciones, afirmando que el dinero que tienen los ciudadanos en los bancos, puede ser confiscado por el Estado, aduciendo según sus propias palabras que » la riqueza del país está subordinada al interés general». Con esta afirmación y con otras que van por el mismo camino, entramos de lleno en la retórica marxista, que como hizo Lenin e intentaron sus imitadores alemanes, consiste en aprovechar deliberadamente el empobrecimiento de la sociedad, para que luego aparezcan los comunistas como salvadores de una situación que ellos mismos han provocado.

Los comunistas son como los bárbaros, porque necesitan a un traidor que les abra la puerta. Esperemos que el presidente del Gobierno sepa anteponer los intereses de la nación española, y no se deje llevar por las veleidades trasnochadas de sus socios de gobierno, portadores de ideologías caducas, que lo único que pretenden es atentar contra nuestros principios democráticos, que hasta ahora nos ha garantizado el Estado de derecho.

Juan Carlos Segura Just
Doctor en derecho.

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TV3, el tamborilero del Bruc del procés

Sergio Fidalgo relata en el libro 'TV3, el tamborilero del Bruc del procés' como a los sones del 'tambor' de la tele de la Generalitat muchos catalanes hacen piña alrededor de los líderes separatistas y compran todo su argumentario. Jordi Cañas, Regina Farré, Joan Ferran, Teresa Freixes, Joan López Alegre, Ferran Monegal, Julia Moreno, David Pérez, Xavier Rius y Daniel Sirera dan su visión sobre un medio que debería ser un servicio público, pero que se ha convertido en una herramienta de propaganda que ignora a más de la mitad de Cataluña. En este enlace de Amazon pueden comprar el libro.

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Etiquetas: CoronavirusJuan Carlos Segura Just
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