En un ecosistema televisivo cada vez más fragmentado y exigente, Pablo Motos ha logrado lo que pocos: consolidar El Hormiguero como el programa más visto de la televisión española en 2025. Frente a nuevas plataformas, audiencias polarizadas y la constante amenaza del desgaste, el presentador valenciano ha salido reforzado de cada polémica, demostrando que su fórmula sigue funcionando, más allá de los pronósticos o las críticas. Su productora, 7 y acción, sigue triunfando y este programa lleva once años de liderato consecutivo.
Lo que comenzó hace casi dos décadas como un formato experimental de humor y ciencia se ha convertido en una institución del entretenimiento nacional. El Hormiguero no solo ha resistido el paso del tiempo, sino que ha sabido adaptarse con inteligencia a las nuevas sensibilidades del público sin perder su esencia: una mezcla de espectáculo, entrevistas, emociones y un toque irreverente que lo hace único.
Pablo Motos, con su estilo directo y reconocible, ha sido el eje vertebrador de este éxito. Ha aprendido a navegar las aguas turbulentas de la opinión pública, manteniéndose fiel a su personalidad sin caer en la caricatura. Las controversias que en su momento lo pusieron en el centro del huracán han terminado reforzando su posición, convirtiéndolo en uno de los comunicadores más influyentes del país.
En lugar de replegarse, Motos ha apostado por mejorar el contenido, dar espacio a nuevos colaboradores y potenciar el talento emergente. Su capacidad para reinventarse temporada tras temporada, sin ceder ante las modas pasajeras ni los discursos prefabricados, ha sido clave para mantener la atención de cerca de dos millones de espectadores cada noche.
El intento del Gobierno de Pedro Sánchez de intentar hundir a Motos, gastándose 28 millones de euros en dos años fichando a David Broncano y a su equipo, ha fracasado. La Revuelta comenzó con fuerza en La 1 en el último trimestre del 2024, pero en el 2025 se ha hundido semana tras semana ante la pujanza de El Hormiguero. En el último trimestre de la actual temporada el programa de Motos le ha sacado más de tres puntos de ventaja al de Broncano.
Además, ha logrado algo que muy pocos consiguen en televisión: atraer a todo tipo de público, desde jóvenes hasta mayores, desde seguidores fieles hasta nuevos curiosos que descubren en El Hormiguero un refugio entretenido en medio de la sobreinformación. Su habilidad para combinar la conversación ligera con momentos de profundidad emocional es parte de ese equilibrio que lo mantiene en la cima.
Otro de sus aciertos ha sido mantener el espacio como una plataforma privilegiada para figuras nacionales e internacionales. En 2025, El Hormiguero sigue siendo la parada obligatoria de artistas, deportistas, científicos y políticos que quieren conectar con el gran público en un ambiente distendido pero eficaz. La confianza que genera el formato ha trascendido fronteras.
Detrás de la aparente espontaneidad, hay un trabajo de producción impecable, un equipo consolidado y una visión muy clara de lo que significa entretener en la era digital. Pablo Motos, lejos de dormirse en los laureles, ha entendido mejor que nadie que el éxito no consiste en resistir, sino en evolucionar sin traicionarse. En un momento en el que muchos referentes mediáticos se diluyen o se ven superados por la velocidad del cambio, Pablo Motos ha sabido construir un legado. El Hormiguero no es solo un programa de televisión: es un fenómeno cultural que ha hecho historia, y su conductor, el artífice incansable de ese milagro diario en el prime time.
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