El separatismo catalán busca afanosamente un nuevo relato que frene su evidente descomposición interna y la creciente fuga de electores. Desde la Universitat Catalana d’Estiu en Prada de Conflent – en realidad, un ciclo de conferencias secesionistas -, el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich, ha apelado a una Diada de tono inclusivo para intentar cohesionar un movimiento fragmentado. La entidad busca redefinir la movilización del Once de Septiembre como un «espacio de integración», en un claro intento de contener el desgaste sociopolítico del proyecto independentista.
La dirección de la entidad nacionalista centra ahora sus esfuerzos en marcar distancias con las corrientes identitarias más radicales que ganan terreno en el tablero catalán. Antich ha cargado contra los discursos que apuestan por convertir la catalanidad en una minoría reducida, alertando del riesgo de fractura social. Sin embargo, este giro discursivo evidencia la profunda inquietud que genera en el entorno secesionista el crecimiento de opciones como Aliança Catalana, una formación que amenaza la hegemonía tradicional de las cúpulas procesistas.
En su intervención, la cúpula de Òmnium ha insistido en dejar fuera de las alianzas políticas las «posiciones xenófobas» y ha supeditado el futuro del proyecto independentista a la preservación de la cohesión social. No obstante, el propio Antich ha admitido la volatilidad del escenario electoral y la incertidumbre que rodea a los próximos comicios. Este nerviosismo refleja el temor a que el electorado descontento con la gestión de las fuerzas soberanistas termine decantándose por las alternativas de la extrema derecha autonómica.
El acto, que también sirvió para rendir homenaje a la expresidenta de la entidad Muriel Casals, pone de manifiesto la encrucijada estratégica en la que se encuentra el soberanismo. Mientras la izquierda gubernamental catalana y sus socios de viaje intentan maquillar el desgaste institucional tras años de concesiones parlamentarias, la calle muestra signos inequívocos de agotamiento y división. El secesionismo afronta así una Diada marcada por la necesidad de fijar límites ideológicos internos ante una parroquia cada vez más desencantada.
NOTA: elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















