Salvador Illa prometió una nueva etapa para Cataluña, pero la realidad en los medios públicos sigue exactamente igual. Los presupuestos de la Generalitat continúan financiando un tipo de humor marcado por la hispanofobia con personajes como Joel Díaz, Peyu, Jair Domínguez y Óscar Andreu.
El cambio en la presidencia de la Generalitat con Salvador Illa al frente no ha alterado el reparto de fondos públicos. Las productoras afines al separatismo, como Abacus o Minoría Absoluta, mantienen sus millonarios contratos en la televisión autonómica.
Figuras como Óscar Andreu o el equipo habitual del denominado «puta España» – Domínguez, Peyu y Díaz – continúan copando las parrillas de TV3 y Catalunya Ràdio. Esta situación cuestiona de manera directa la regeneración institucional anunciada por el Ejecutivo socialista.
Los discursos del presidente Illa apelando a la convivencia chocan frontalmente con lo que se emite a diario en la cadena pública. Resulta difícil sostener una imagen de moderación mientras se financian contenidos excluyentes con el dinero de todos los contribuyentes.
Un ejemplo de este tipo de emisiones lo encontramos en la plataforma digital de la corporación. El espacio «Natura sàvia», dirigido por el humorista Peyu, contó con una asignación pública superior a los 800.000 euros. Recordemos que en un reportaje de TV3 se mostró el azulejo con el el lema «puta España» que Peyu tiene en la puerta de su domicilio. Estos son los ‘comunicadores’ a los que paga Salvador Illa.
Durante la emisión de este programa, el presentador vertió comentarios de tinte supremacista sobre las mujeres castellanohablantes. Calificar de «exótico» el origen de una persona evidencia un trasfondo ideológico insostenible en una televisión pública.
Esta clase de contenidos rebasan el debate habitual sobre los límites de la comedia. No se trata de ironía ni de sátira política, sino de la reiteración de prejuicios identitarios costeados con fondos del erario autonómico.
La actitud del PSC en el Gobierno autonómico resulta mucho más condescendiente que la mostrada durante su etapa en la oposición. En aquel momento, los socialistas sí exigieron responsabilidades ante los excesos verbales en la cadena pública.
Resulta incompatible buscar una relación institucional fluida con el resto de España, y montar el 16 y el 17 de septiembre un acto institucional de la Diada en Extremadura, mientras la televisión autonómica proyecta este tipo de mensajes. La pasividad del Gabinete de Illa perpetúa las dinámicas más destructivas del periodo independentista.
El compromiso con la convivencia no se demuestra con gestos simbólicos, sino con decisiones de gestión concretas. Cataluña exige unos medios públicos neutrales, respetuosos y al servicio de la totalidad de sus ciudadanos.
NOTA: elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.















