Sin duda que la Semana Santa es uno de las fechas más importantes en el calendario del cristianismo. Por ello dicen que, también, es momento de ciertos pequeños milagros que, año a año, hacen nuestras vidas espirituales algo más llevaderas. En este caso, quien disfrutará de una mejor vida espiritual durante estos días será el PP catalán. O, mejor dicho, la delegación madrileña del PP en Cataluña. El pasado martes Santo y tras una reunión en Madrid entre el “capo de tutti capi” Alberto Núñez Feijóo y Alejandro Fernández, Primero de Tabarnia, se acordó que “habemus papam” del PP en Cataluña y se bendijo al tarraconense como cabeza de la lista a los próximos comicios autonómicos del 12 de mayo.
Aunque todos celebremos el domingo de resurrección como el día del gran milagro, los peperos catalanes, y sobre todo los votantes constitucionalistas catalanes, celebraron el martes Santo como si fuera de resurrección. Al menos de resurrección del candidato ya oficialmente proclamado. Alejandro Fernández fue cuestionado por Feijóo y sus asesores desde el primer día que pisaron Génova. Y seguían cuestionándolo la pasada semana… y seguirán cuestionándolo por los siglos de los siglos. Alejandro Fernández es, para los estrategas de Feijóo, un verso suelto peligroso. Es beligerante hasta la extenuación con el nacionalismo independentista. No quiere oír hablar de pactos con los de Puigdemont y asociados ni en sueños. De hecho, es el político catalán antinacionalista más odiado por los separatistas y, a la vez, el más respetado al considerarlo como el político con mejor discurso y mejor penetración en el “mercado” constitucionalista.
De todos es sabido que esa estrategia tan “anti” no le conviene al ex-presidente gallego dado que en su hoja de ruta de futuribles está la posibilidad de pactar, tras unas probables elecciones generales, con PNV y/o con Junts/Puigdemont, si fuera necesario. Curioso que antes piense pactar Feijóo con los nacionalistas, considerando que puede devolverles al redil de la sensatez, el famoso seny, que pensar en pactar con Vox pues le salen salpullidos sólo de imaginarlo, aunque realmente sean sus próximos ideológicamente hablando. De hecho, ya ha manifestado Feijóo que quiere reunir todo el voto constitucionalista de Cataluña.
Obviando un pequeño detalle: hoy en día Vox tiene 11 diputados y PP sólo 3. Ya empieza a ir de sobrado en los discursos y no creo que sea lo conveniente para el PP. Sólo hay que recordar lo ocurrido en las generales donde, con todo el viento a favor, se la pegó y nos ha “regalado” a Sánchez, los indultos, la amnistía y lo que queda por venir. Hay que tocar el suelo más pues las nubes sólo sirven para un Zapatero que anda todo el día por allí perdido. El enemigo del PP, señor Feijóo, son los socialistas y su deriva antinatural, no el voto ya seguro constitucionalista. Busque los votos allá donde puede hacer daño de verdad y decantar la balanza a favor del constitucionalismo y de lo que pensamos la mayoría de catalanes, pero que no votamos porque, precisamente, no estamos para derivas absurdas. Precisamente en cataluña no se vota tibieza. Recuerde que aquí la abstención es el mayor partido de todos. Por algo será.
Para defender a los constitucionalistas (unionistas o ñordos según la verborrea separata, que majos son…) en Cataluña sólo quedan Vox y PP dado que se prevé la desaparición de Ciudadanos 18 años después de su eclosión. Y mal rollo nos daba a todo el mundo que uno de los rostros y voces importantes se quedara en el banquillo o fuera de él. Necesitamos, más que nunca, que los votos a estos dos partidos crezcan porque delante tienen a todo el independentismo rancio, que ni gobierna ni deja gobernar, al que le importamos muy poco los que no somos sus votantes o se nos ocurre hablar en castellano.
Y, como ya habrán notado, en el constitucionalismo también tenemos enfrente a un PSC-PSOE que se ha vendido completamente al nacionalismo y nos miente a diario para preservar el sillón de su presidente nacional, el marido de Bego. Una pena. El actual PSC es la gran decepción. Por cierto, a Illa no le ha gustado nada que Alejandro Fernández sea el elegido. Sobre todo, porque entre Garriga y Fernández va a “recibir” tanto cariño que no tendrá tiempo ni para reponer las tiritas. Como decía el fenomenal presentador Joaquín Prats padre.¡¡¡ A jugar !!! Y añado: a aguantar Salvador, que son dos días hasta que Puigdemont te quite de enmedio… ¿Seguimos con las palomitas?
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