El RCD Espanyol ha iniciado la pretemporada bajo la dirección de Manolo González despertando ilusión. El técnico gallego, que se ganó el respeto de la afición tras tomar las riendas en un momento crítico en la temporada del ascenso, ha consolidado su figura con una preparación veraniega que no solo deja buenos resultados, sino también una identidad reconocible y competitiva.
Cada partido disputado en esta pretemporada ha sido una muestra de orden, intensidad y compromiso. Bajo su liderazgo, el equipo ha dado señales claras de estar bien trabajado, con mecanismos defensivos sólidos y una vocación ofensiva cada vez más clara. Se respira seriedad en el planteamiento y ambición en la ejecución.
La merecida victoria contra el Southampton (2-1), un recién descendido de la Premier, ha dado confianza. Puado estuvo resolutivo y el carrusel de cambios funcionó para evitar que el Southampton tuviera oportunidades de ganar el partido. Y la injusta derrota por penaltis contra el Girona – los de Manolo merecieron el triunfo tras varias oportunidades en el tramo final del encuentro – dio la Copa Cataluña a los gerundenses, pero mostró a un Espanyol con hambre de triunfos.
Aunque el primer rival fuera un modesto como el Peralada, Kike García deslumbró con un hat-trick (4-1, el otro gol fue de Puado). Las sensaciones son buenas. Manolo González ha sabido conectar con el vestuario y con la grada. Su mensaje directo, su cercanía con los jugadores y su conocimiento del club lo han convertido en una figura respetada dentro y fuera del campo. No es casualidad que los futbolistas respondan con una actitud firme en cada entrenamiento y amistoso.
El vestuario respira unidad y confianza. Manolo González ha sabido crear un clima positivo, sin estridencias, donde todos se sienten importantes. Esa gestión emocional, muchas veces invisible desde fuera, es una de las claves del buen rendimiento del equipo durante este arranque de curso.
La afición del Espanyol, siempre exigente pero sensible a los pequeños gestos, ha reconocido el trabajo del técnico con muestras constantes de apoyo. La conexión entre banquillo y grada se refuerza en cada partido de preparación. Ahora llega la parte fuera de la pretemporada con la gira alemana, con encuentros contra el Wolfburgo (30 de julio) y Unión Berlín (2 de agosto). Y la parada final será en Inglaterra contra el Newcastle (8 de agosto).
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