
En cualquier país del mundo, si una comisión judicial, con orden escrita de un juzgado, está efectuando un registro en una sede gubernamental y yo hago una llamada pública a bloquear la sede y consigo junto a miles de personas rodearla para reclamar que cese el registro, mantengo el cerco durante 17 horas impidiendo a los agentes judiciales abandonar el local, a pesar del requerimiento expreso de la autoridad judicial, y mientras tanto destrozo tres vehículos policiales y les saqueo el interior, incluidos tres fusiles ametralladores, ¿estoy ejerciendo mi libertad de expresión y no entenderé que por ello se me incrimine, encarcele y juzgue?
¿Se imaginan ustedes esa misma escena en cualquier otro país del mundo?
En la mayoría de ellos los autores no habrían tenido la suerte de haber llegado vivos ni a juicio. Aquí algunos pretenden convertirlos en pobres víctimas, en presos políticos de una feroz dictadura. Otros les echan un capote acusado a los jueces de medidas desproporcionadas; cuando aquí se juzgan hechos delictivos, no ideas políticas.
¿En que país viven ustedes? Y, sobre todo, ¿qué país pretenden ustedes construir con esos criterios? ¿Volvemos al circo romano, donde la masa enardecida decide vida o muerte?
«La veu d’un sol poble» (un tercio de secesionistas) hábilmente manejado por los demagogos a sueldo del Govern, ¿puede decidir que anula las normas que entre todos aprobamos en voto legal y secreto, la Constitución y L’Estatut? ¿Puede esa misma turba popular dictarle al Poder Legislativo, al Poder Ejecutivo y al Poder Judicial, qué, cuándo y cómo debe hacer?
Si ese es su modelo de ‘democracia’, los demócratas haremos todo lo posible por evitar que ustedes puedan triunfar nunca.
Xavier Marín es miembro de la Junta Directiva de Societat Civil Catalana
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