Le Monde (el Mundo) es un periódico francés publicado de manera continua en París desde 1944 cuya línea editorial es de centroizquierda. Desde hace unas semanas este medio – francés, reitero – cuenta con un nuevo lector: el alcalde de Lleida. Lo cierto es que las preferencias mediáticas del Paer en Cap no deberían importarnos lo más mínimo, porque todos somos libres de leer y consultar aquello que nos plazca. Siempre y cuando lo paguemos de nuestro bolsillo.
Cosa que no ha hecho el alcalde. La suscripción a este periódico sale del presupuesto de alcaldía. En otras palabras: todos los vecinos de Lleida estamos pagando esta suscripción. A partir de aquí podemos compartir una serie de reflexiones: ¿Cuál es el motivo de la suscripción? ¿Quizás el tripartito manirroto ha decidido que los análisis del rotativo galo tienen importancia estratégica para nuestra ciudad? ¿Acaso nuestro alcalde busca inspiración para sus discursos en el magistral manejo de la pluma de los periodistas transpirenaicos? ¿Se publican soluciones originales e inéditas sobre cómo afrontar de verdad una campaña de temporeros, un déficit galopante y sobrevenido de ayuntamientos como el de Lleida o se aportan soluciones efectivas para luchar contra el coronavirus? ¿Se dan pistas sobre cómo asignar de forma objetiva un presupuesto sobre comunicación institucional? Si fuera alguna de estas opciones no nos parecería mal. Sería esperpéntico, pero al menos estaría justificado.
Pero parece que no. Que nuestro querido Paer en Cap se ha suscrito a Le Monde por capricho personal. Un capricho que podía tener sin problema siempre y cuando lo pagara de su sueldo. Sin embargo, lo pagamos entre todos. He ahí el problema: una confusión entre la cobertura de los gastos propios del cargo y la cobertura de los deseos propios. Una confusión entre el patrimonio público y el privado. Una vez hemos llegado a este punto ¿dónde está el límite? Si ahora debemos pagar esta suscripción ¿pagaremos también una suscripción a Netflix? ¿Pagaremos una comida familiar? ¿Unos cursos de formación personal? ¿Unas vacaciones?
Para Ciudadanos el límite ya se ha traspasado, porque esta suscripción implica un uso indebido de los fondos públicos, salvo que pueda demostrarse que la lectura diaria de este medio francés tiene utilidad pública para los vecinos de Lleida. Es un acto éticamente reprobable, por pequeño que sea. Y en un momento en el que vamos a tener que destinar hasta el último euro para luchar contra las crisis sanitaria, económica y social, este es un ejemplo más de lo cínico que puede ser este equipo de gobierno. De lo alejado que está de la realidad y de los principios que pregonaban, como la transparencia, la honestidad o la desaparición de los gastos superfluos.
Acertamos a rebautizar el pacto de gobierno que hizo el tripartito: cuando sellaron el gobierno a tres bandas quisieron hacerlo bajo el nombre de pacto de San Juan, por las fechas en las que alcanzaron el acuerdo. Nosotros advertimos que este sería el pacto de la hoguera, por todos los fuegos que crearían y los puentes sociales que se quemarían al gobernar solo para una parte de los vecinos. Hoy, no solo tenemos hogueras en forma de problemas como nunca los hemos tenido. También tenemos a un gobernante que mira para otro lado en lugar de estar haciendo todo lo posible para solucionarlos. Solo que, en lugar de tocar la lira, como hacía Nerón al quemarse su ciudad, nuestro alcalde lee Le Monde.
Ángeles Ribes es portavoz de Cs en el Ayuntamiento de Lleida
(NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















