Los señoritos separatistas, como algunos de los que fundaron Òmnium Cultural, sometieron a una precarias condiciones laborales a centenares de miles de compatriotas que vinieron en los 60’s y 70’s de otras regiones para ganarse la vida en sector industrial catalán, y a los que pagaban una miseria y les hacinaban en viviendas construidas a toda prisa en barrios insalubres, sin servicios, en los alrededores de Barcelona.
El separatismo de Òmnium encima presume de ser “progresista” y como su “lucha” durante el franquismo era la misma que la de los trabajadores que se pegaban con la policía franquista para mejorar sus condiciones laborales. A esta campaña que Òmnium emprendió hace unos años la llama “luchas compartidas”. Lo que no cuentan es que eran de Òmnium muchos de los patronos que llamaban a los ‘grises’, la policía franquista, para que les rompieran los huesos a los trabajadores que estaban en huelga para exigir un sueldo decente.
Los millonarios de Òmnium Cultural que se forraron durante el franquismo a costa de explotar a los andaluces o extremeños – entre otros – que trabajaban en sus fábricas tienen, ahora mismo, a sus hijos sentados en los consejos de administración, o apoyando a los partidos separatistas que presumen de unas ‘luchas compartidas’ que nunca existieron.
Y los herederos políticos de Lluís Companys, el de los nueve mil crímenes en la retaguardia en Cataluña durante la Guerra Civil, ocupan ahora el Palau de la Generalitat. Y estos señoritos de ERC son los que impiden que los niños castellanoparlantes reciban enseñanza en su lengua materna. Este es el ‘talante’ del separatismo catalán. Opresión por bandera. Clasismo, siempre.
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