
Tras la Guerra Civil, las autoridades franquistas crearon el modelo de los «exámenes patrióticos», para facilitar que los soldados del bando vencedor consiguieran la titulación correspondiente por su fidelidad a la España Nacional.
El periodista Antonio Burgos narró en un artículo como eran estos exámenes: a veces bastaba con presentarse vestido de militar, y poner la pistola encima de la mesa, para conseguir la titulación anhelada.
Un modelo muy similar fue ‘disfrutado’ por algunos etarras que también consiguieron títulos universitarios en varias facultades de la Comunidad Autónoma Vasca por sus virtudes ‘patrióticas’, que no por sus conocimientos.
La Cataluña secesionista, siempre a la vanguardia del totalitarismo, no podía ser menos. El Periódico de Catalunya informaba este viernes que «la presión de los huelguistas va ganando el pulso. La Universitat de Girona (UdG) ha aprobado inicialmente un sistema de evaluación alternativa que permita a los alumnos movilizarse en el marco de las protestas por la sentencia del ‘procés’»
Y añadía que «una decena de facultades de la Universitat de Barcelona (UB) también posibilitarán a sus estudiantes abandonar la evaluación continua y acogerse fuera de plazo a una evaluación final».
¿Por qué? Este cambio a la hora de evaluar se debe a la presión de los sindicatos secesionistas de estudiantes, que quieren movilizarse contra la sentencia del Supremo por el juicio del ‘procés’ sin que sus expedientes académicos se vean perjudicados.
Por eso piden, tal y como narra El Periódico, «una mayor flexibilidad para poder perderse algunas clases y cambiar la evaluación continuada por un examen final. En otras palabras, saltarse los trabajos previos y exámenes parciales y jugarse la nota en una única prueba».
Y esto no lo dice este diario, lo decimos nosotros, seguro que más de un profesor tendrá en cuenta este «esfuerzo patriótico» para en la «única prueba» ser «generoso» con la nota. La Cataluña secesionista es cada día más franquista en sus métodos: prietas las filas, impasible el ademán, formación del espíritu nacional en las escuelas públicas, NO-DO en los medios de comunicación públicos y, por último, los exámenes patrióticos.
Esperemos que eso no signifique que Quim Torra se nos atrinchere cuarenta años en el Palau de la Generalitat. De momento, la universidad catalana ya es una copia perfecta de la franquista, con los rectorados mirando hacia otro lado cuando comandos de ‘incontrolados’ independentistas, como pasaba con los ‘incontrolados’ falangistas en los 60’s y 70’s, ejercen de banda de la porra hacia los actos de disidencia constitucionalista hacia el nacionalismo.
Comentario editorial de elCatalán.es
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















