Cuando una manifestación es secesionista, la Guardia Urbana de Barcelona sufre un curioso efecto multiplicador, y cuando la concentración es constitucionalista le da por tirar a la baja las cifras. No puede ser que el martes por la tarde se reunieran 200.000 personas, según la policía de Ada Colau, en la marcha de apoyo a los ‘Jordis’ y el 8 de octubre, que colapsó Barcelona, fueran solo 350.000, según la misma policía local.
Lo que queda claro es que ayer no salieron a la calle los más de cinco millones de catalanes que, según los partidos secesionistas, están a favor de las soluciones que predican Carles Puigdemont y aliados. Alguien miente, y mucho, y nos tememos que son los que ocupan los despachos de las principales instituciones catalanas.
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