La República virtual de Cataluña en 2018

Me inclino a creer, y a temer, que en 2018 el movimiento secesionista catalán, ni nacional ni nacionalista, siempre burgués, afianzará su posición dentro y fuera de España. Dejará atrás para siempre un estatus de comunidad autónoma que nunca pensó respetar ni respetó y, siguiendo adelante con su programada deriva, declarará e instaurará la República virtual de Cataluña.

Imagino que, a partir de esa fecha, la nueva república establecerá progresivamente una relación bilateral, de igual a igual, con el Estado español, en el bien entendido de que, mientras tanto, éste continuará sufragando y asumiendo a fondo perdido los gastos de Cataluña, incluida la financiación de sus estructuras de Estado, pues formalmente y a ciertos efectos, pactados y blindados de antemano, seguirá siendo parte de España, al menos durante algún tiempo y mientras convenga.

Política de la puta i la Ramoneta en su variante más pura y dura.

Como es lógico, el nuevo salto cualitativo comportará una gran actividad del Ejército civil catalán que, dirigido por mandos y cuadros de la Asamblea Nacional de Cataluña y Òmnium Cultural, procederá a la catalanización total y radical del país, incluida Tabarnia, poniendo a contribución para ello su maquinaria y sus recursos cuasi estatales.

En resumen, está previsto que la supraindependencia de Cataluña, nunca independencia de cuño histórico o tradicional, se lleve a cabo, como es norma preceptiva y consuetudinaria, por la vía de los hechos consumados y tenga como protagonista una pretendida sociedad civil  convertida en ejército de liberación.

¿Que qué es la supraindependencia de Cataluña? Trataré de explicarlo en otra ocasión.

Por Ramón Ibero

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