Los premios de la Fundació Princesa de Girona se entregarán, después de cinco años de ausencia, en esta provincia, en Caldes de Malavella, en el Hotel Camiral. En las tres convocatorias que se han celebrado en ese período se entregaron en Barcelona y alrededores, ‘huyendo’ de Gerona para evitar enfrentamientos con el separatismo que ha tomado a la Casa Real como uno de sus objetivos a batir.
Desde 2009 a 2017, la entrega de los premios se hicieron donde toca, en la capital gerundense, en el Auditori de Gerona. En 2018, debido a la negativa del ayuntamiento de la ciudad a ceder las instalaciones, la ceremonia de entrega de premios se celebró en Mas Marroch, un recinto hotelero en Vilablareix, propiedad de los hermanos Roca, y los talleres, en el ya citado hotel Camiral.
En 2019 debido a la falta de colaboración de las instituciones catalanas controladas por el separatismo los premios se trasladaron de Gerona a Barcelona. En 2020 se suspendieron por la pandemia del Covid. En 2021 siguieron en Barcelona y el año pasado se celebraron en la localidad barcelonesa de Cornellà de Llobregat. Pero en la edición del 2022, como acto previo, la princesa Leonor y la infanta Sofía visitaron el Museo Dalí en Figueres. Fue un primer paso para intentar ‘volver’ a la provincia que da nombre al título que ostenta Leonor.
Y este año los premios se entregarán en Caldes de Malavella. Es una buena noticia a medias, porque se vuelve a la provincia de Gerona, pero no a la capital, como debería, sino a una localidad pequeña. La Casa Real se esconde, pero menos. Los premios de la fundación que lleva el nombre de la futura Reina de España merecen algo más. El no ‘molestar’ al separatismo es imposible. Y el dejar claro que no puede haber, en España, rincones vedados a la futura Jefa del Estado de España es imprescindible. Y, que sepamos, Gerona sigue siendo España, aunque la Casa Real, y el Gobierno, a veces no quieran darse cuenta.
Si hay independentistas que protestarían por la celebración del acto en Gerona, que lo hagan. España es un país libre y tienen derecho a mostrar su rechazo a la Monarquía. Pero lo de ‘esconder’ a la Familia Real es una muestra de debilidad imperdonable, y una ofensa para los millones y millones de españoles que sí respaldan a Felipe VI y a la Princesa Leonor.
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