El RCD Espanyol despidió la temporada con un empate a uno ante la Real Sociedad en el RCDE Stadium. La plantilla blanquiazul buscaba su tercera victoria consecutiva para cerrar con un gran sabor de boca una campaña irregular. Tras los recientes triunfos ante el Athletic Club y Osasuna, el equipo llegó a la última jornada con los deberes hechos, sin depender de la calculadora en una clasificación sumamente apretada.
Pero la grada perica estaba más pendiente de lo que pasaba en Montilivi que sobre el terreno de juego del RCDE Stadium, y el descenso definitivo de los gerundenses se celebró con un cántico casi unánime: «El año que viene, Gerona Sabadell». Y es que los arlequinados tienen opciones de subir a Segunda.
Ocasiones sin premio y zarpazo visitante
El conjunto de Manolo González salió decidido a por los tres puntos. Romero dispuso de las dos primeras ocasiones claras, pero se topó con un inspirado Marrero, que entró a última hora por la lesión de Remiro en el calentamiento. Roca también rozó el poste y Roberto estuvo cerca del remate. Sin embargo, cuando mejor jugaba el Espanyol, llegó el gol visitante. Sergio Gómez puso un centro raso y potente al área pequeña y Oskarsson se anticipó a todos para batir a Fortuño, hoy titular en detrimento de Dmitrovic.
Reacción blanquiazul y genialidad de Pere Milla
La segunda mitad comenzó con un ritmo frenético y alternativas en ambas porterías. Rubén Sánchez salvó bajo la línea un remate de Oskarsson y, acto seguido, Marrero volvió a ganarle la partida a Roberto. Al Espanyol se le anuló un gol de Dolan por falta previa de Jofre, que se mostró muy incisivo por la banda.
La insistencia local tuvo premio en el tramo final. Pere Milla se inventó una genialidad en la frontal del área: un sombrero de espaldas para superar a su par y asistir a Roberto, que esta vez no perdonó firmando el 1-1.
Un final de ida y vuelta
El partido se rompió en los últimos minutos. Kike García estrelló un centro-chut en el larguero y ambos guardametas tuvieron que emplearse a fondo para mantener las tablas. Con este reparto de puntos, el Espanyol concluye el campeonato en la 11ª posición con 46 puntos, consolidando la permanencia en una zona tranquila de la tabla. El momento más emotivo del partido vino con la despedida del muy aclamado Carlos Romero, que en las dos temporadas que ha jugado cedido en el RCDE Stadium ha demostrado su gran calidad. Tanto él como Manolo González subieron a la Grada Canito y se abrazaron con los seguidores.
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