La placa de Picasso

Este lunes se inauguró en el edificio de Can Serra de la Diputación de Barcelona la exposición “Palau mira Picasso”, a la que asistí en calidad de presidente del Grupo de Ciutadans en este organismo supramunicipal.

El acto en sí era la inauguración de una exposición cultural y por tanto era, o debía ser, algo cultural, pero en el actual contexto político pueden imaginarse que no fue solo así.

El presidente de la Fundación Privada “Josep Palau i Fabre”, lazo amarillo en la solapa, no pudo resistir aprovechar su minuto de presentación para hablar del momento político que estamos viviendo, para dar su opinión sobre el mismo y, como no, pedir la libertad de los “presos políticos” momento en el que abandoné la sala y esperé fuera a que acabase su disertación.

Una vez hubo acabado, cuando tomó la palabra el Comisario de la exposición, me reincorporé a la sala y al sitio que me correspondía. Una lástima que se empeñen en mezclar la política con todas las cosas, en este caso la política quizás sea una manera de asegurarse las subvenciones para poder seguir sobreviviendo, pero incluso así es muy penoso y servil, pero lo que quería contarles es algo diferente, pues lo anterior es la tónica habitual en esta Cataluña “democrática y pacífica”.

Lo que realmente me ha dejado perplejo ha sido lo siguiente: el comisario iba explicando la exposición que hace un recorrido por los lugares en los que estuvo Picasso y tras hablar de la foto de la casa en que tuvo su estudio en Barcelona indica como curiosidad que el alcalde Sr. Porcioles puso una placa conmemorativa en la casa equivocada y que se quitó sin que en el edificio en el que tuvo su taller (hoy es un hotel) haya placa alguna que lo indique; tras el comentario pasó a las fotografías de su estancia en Madrid y en ese momento la periodista que estaba a mi derecha le preguntó: “¿En la casa de Madrid hay placa?” El comisario respondió que si y, en un gesto reflejo la periodista dijo: “Claro, allí tienen dinero”.

Enfermizo, muy enfermizo es el ‘prucés’ cuando en la mente de una persona (sea periodista o no) cuando en Barcelona no hay una placa que recuerde la casa en la que trabajó Picasso, la explicación que aparece de manera automática e inconsciente es que “claro, en Madrid tienen dinero para placas y en Barcelona, como Madrid nos roba, no nos llega para una placa”. Enfermizo, muy preocupante y enfermizo.

La reacción normal fue la del diputado Delegado de Cultura, Juanjo Puigcorbè, quien inmediatamente se dirigió al resto de diputados presentes para decirnos que no hacía falta que solicitásemos la colocación de la placa, que ya había tomado nota de esa carencia.

Bravo por Puigcorbè, pero que pena la gran cantidad de personas que el ‘prucés’ ha contaminado, que no convencido.

Miguel Ángel Ibáñez es presidente del grupo de Cs en la Diputación de Barcelona

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