Antonio Robles presentará el 13 de julio a las 18:00, en la barcelonesa librería Alibri (Balmes, 26), su último libro, Equidistantes exquisitos (Ediciones Hildy). El autor estará arropado por el periodista Arcadi Espada, por la activista María José Peña y el editor de la obra, Sergio Fidalgo. Se puede adquirir en esta librería, o en este enlace de Amazon.
El 13 de julio, al fin, presenta el libro tras el confinamiento. ¿Pensaba que nunca iba a llegar este momento?
No. No hay mal que cien años dure, y el revés de no poderlo presentar por San Jordi era insignificante ante la tragedia que se nos vino encima. Por lo tanto, no lo lamenté entonces y sí lo disfrutaremos ahora al poderlo presentar ante los amigos de carne y hueso.
¿Qué es un “equidistante exquisito”?
Una persona vencida por su época.
¿Cree que los ‘equidistantes exquisitos’ habrán aprendido algo de lo que es el nacionalismo tras ver el comportamiento de Quim Torra durante la pandemia?
Algunos no sólo lo han aprendido, sino que han rectificado; el caso más admirable, el de Javier Cercas. Pero en general, no era una cuestión de desconocimiento sino de ética y decencia. Por lo tanto, la mayoría seguirá en el pesebre.
¿Por qué hay que leer su libro?
Porque un libro abre perspectivas, no éste, cualquiera. En este caso, porque mostrará a quienes no quisieron ver y a quienes prefirieron ignorar, que la pesadilla supremacista que tenemos hoy en Cataluña es consecuencia directa de ese tipo de equidistantes. Debería ser una vacuna, pero sé que un libro sólo es un dibujo en la arena, un leve rasguño. La naturaleza humana parece incapacitada para aprender de los errores del pasado.
¿Ha habido algún nuevo “equidistante exquisito” que haya salido a la luz pública durante la epidemia?
La prensa, el mundo del periodismo está plagado. La renuncia a informar verazmente a los ciudadanos, la colaboración con las mentiras del gobierno ignorándolas, o que aún no sepamos, ¡sabiéndolo!, el número de muertos, delata a demasiados colaboracionistas que pasan por equidistantes. Creo que decir un nombre es justificar al resto, y hoy en España, la profesión periodística es tanto o peor que la política, el aceite necesario para que la obscenidad política siga bien engrasada. Con excepciones, por supuesto.
El prólogo es de Albert Boadella. ¿Fue uno de los primeros que denunciaron en Cataluña la “equidistancia”?
Bueno es que la obra creativa de Albert Boadella es en sí misma un alegato contra todos los traficantes de lo políticamente correcto, una mofa de tanto zascandil, corrupto, vendedor de crecepelo y supersticiones ideológicas o religiosas. No es que fuera un adelantado a su tiempo en la denuncia del equidistante, es que toda su obra es una acusación de su impostura.
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