La apuesta por la seguridad de la ciudad de Daniel Sirera, presidente del grupo municipal del PP en Barcelona, no se limita al discurso: presenta propuestas concretas y con impacto real para los vecinos. Su enfoque se distingue por combinar medidas preventivas, operativas y legislativas, lo cual demuestra una visión global de lo que supone garantizar la tranquilidad en una gran urbe.
Una de sus líneas más destacadas versa sobre la seguridad de las mujeres en la ciudad. Sirera ha urgido a que se ponga en marcha un “plan urgente de seguridad para la mujer” que contemple más patrullaje policial, mayor videovigilancia, iluminación óptima en espacios públicos y la creación de puntos violetas en zonas de ocio y playas. Esta iniciativa pone de manifiesto que entiende la seguridad como un derecho que debe proteger a todos los ciudadanos, prestando especial atención a quienes pueden sentirse más vulnerables.
Al mismo tiempo, Sirera propone un plan de choque contra la delincuencia con medidas operativas muy concretas: la instalación de comisarías móviles en los barrios más conflictivos, incrementos de patrullas a pie de calle y una presencia reforzada de vigilantes de seguridad en intercambiadores de transporte público. Esta concreción operativa muestra que su apuesta no es solo retórica, sino que busca traducción inmediata a la realidad urbana, facilitando que la ciudadanía perciba la seguridad en su día a día.
La lucha contra la ocupación ilegal —uno de los ejes estratégicos de Sirera— se concreta también en acciones concretas. Ha exigido el desalojo inmediato del edificio de Can Vies en el barrio de Sants. Además, ha denunciado que en Barcelona existen decenas de edificios municipales ocupados ilegalmente, insistiendo en que esa situación perjudica a todos los ciudadanos que pagan por esos espacios o sufren las molestias derivadas de su uso irregular.
En una de sus campañas más visibles, Sirera puso en marcha una “oficina móvil antiokupa”, recorriendo los 73 barrios de Barcelona para asesorar a propietarios afectados, recibir denuncias y visibilizar la problemática de la ocupación ilegal. Otro ejemplo de su voluntad innovadora en seguridad es su propuesta de vigilancia con drones en las playas de Barcelona.
Sirera planteó que durante la verbena de San Juan se implementaran estos dispositivos en los cinco kilómetros de litoral urbano, con el objetivo de disuadir robos, venta ambulante irregular y otras actividades que afectan la sensación de seguridad en entornos de ocio. Esta medida resalta su capacidad de pensar la seguridad en ámbitos no tradicionales, vinculados al espacio público abierto y al acceso ciudadano al mar.
Como complemento, Sirera ha mostrado una actitud crítica y constructiva hacia la gestión municipal actual, subrayando que el gobierno de la ciudad tiene margen de mejora en la dotación de efectivos policiales, la presencia de patrullas en zonas sensibles y en la respuesta ante la delincuencia. Reclama que los cuerpos de seguridad se enfoquen donde realmente se les necesita.
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