La ley favorita del separatismo es la ley de Lynch, y bien que lo hemos podido comprobar gracias al linchamiento al que fue sometido el escritor Javier Cercas por buena parte del secesionismo, por decir en TV3 que España es una de las democracias más avanzadas del mundo.
Como es norma de los gobiernos nacionalistas, el linchamiento moral del discrepante es un elemento fundamental de su forma de hacer política. Amedrentar al que osa salirse del pensamiento único secesionista, o al que pone en apuros alguno de sus postulados o a alguno de sus líderes, forma parte de su forma de ser.
Lo que ha vivido Cercas no es nada que no hayan padecido otros ciudadanos que hayan sido molestos para el nacionalismo. Hace unos años el ex diputado Antonio Robles ya sufrió este intento de asesinato civil. Dolores Agenjo, la única directora de un colegio público que se negó a ceder las llaves para la ‘consulta’ del 9-N, también sufrió los embates de la maquinaría de picar carne secesionista. Son miles los ciudadanos que en Cataluña han sufrido este tipo de acoso moral.
La ley de Lynch no forma parte del pasado ni de las películas de Far West Es plenamente vigente en la Cataluña del 2021 gracias a que miles y miles de separatistas se dedican en cuerpo y alma en intentar conseguir la muerte civil de los discrepantes con el nacionalismo.
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