La lección de Balsareny. O votamos constitucionalismo el 21D o ganarán los “fachas” secesionistas

Han quemado el portal, y han intentado quemar el balcón, de una familia en la localidad de Balsareny, en el interior de Cataluña, por el hecho de tener una bandera de España en el balcón. Hace unos días esa misma localidad un separatista pegó a un niño de once años por arrancar un cartel con propaganda independentista.

Ayer aparecieron unos muñecos colgados de un puente de la carretera C-17 con los logotipos de los partidos constitucionalistas, en un claro aviso para navegantes de lo que puede pasar si alguien vota, en opinión de los vándalos que parieron tal burrada, a PSC, Ciudadanos o al PP. Un bar en Reus, el Toribio, ha sufrido diversos ataques porque sus dueños no son separatistas.

El barrio de Sarrià sufrió una razzia por parte de doscientos radicales separatistas que atacaron coches, escaparates y portales, y llenaron de pintadas sus calles. Las sedes de los partidos constitucionalistas en Cataluña han sufrido docenas de ataques en los últimos meses. Poner una carpa de un partido no secesionista en buena parte de Cataluña constituye un acto de heroicidad.

Cuando las televisiones nacionales intentan hacer un conexión en directo en un acto en el que hay activistas secesionistas, sus periodistas ven cómo les interrumpen y les insultan.

Esto no es la “revolución de las sonrisas” que venden los separatistas. Es la antesala del totalitarismo. No podemos andarnos con medias tintas. No estamos acusando ni a ERC ni al PDeCAT de ordenar directamente tales desmanes, pero sí que con su actitud han dado alas a que los más radicales se crean impunes. Tanto vender que “España” es un país “franquista” y “totalitario” que “oprime” y “pega” a los “catalanes” está creando un ambiente de odio que no van a poder controlar cuando les interese calmar las aguas.

O el 21 de diciembre les derrotamos democráticamente en las urnas o Cataluña puede entrar en una deriva violenta y peligrosa. Los más radicales se están animando y hoy queman balcones y ponen monigotes en puentes y mañana cogerán sus bates de béisbol y se irán a “cazar españolitos”.

Es imprescindible que los resortes del poder dejen de estar en manos de unos partidos radicales que siembran odio para que recaigan en formaciones que se dediquen a restañar las heridas y a desmontar la maquinaria totalitaria que el secesionismo ha creado durante cuarenta años.

No tengan complejos, si hay “fachas” en Cataluña son ellos, los que han convertido a Cataluña en una tierra llena de odio, saltándose todas las leyes, pisoteando en el Parlament los derechos de la oposición, organizando pucherazos a los que llaman “referéndums”.

El 21D nadie se puede quedar en casa. Ha de ser el principio de la reconquista de Cataluña, porque los separatistas nos la han robado y la han convertido en un Matrix lleno de rencor y supremacismo.

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