En Cataluña el vandalismo campa a sus anchas, es un paraíso para los okupas y para la delincuencia. En este caso hablamos de los grafiteros, cuyas acciones han costado un total de 10,4 millones de euros a los catalanes en el curso del año 2022.
Este es el coste de la limpieza de los trenes con grafitis, así como de los gastos indirectos derivados de esta actividad, como la inversión en seguridad. Además, de costosos gastos en videovigilancia. A lo largo del año pasado, Renfe ha denunciado hasta 1.490 actuaciones de grafiteros en sus instalaciones, cuatro actos vandálicos por día.
Renfe explica que la actividad de los grafiteros no solo provoca daños materiales a la compañía, sino que también se ven afectados los usuarios del tren con retrasos y trenes suprimidos por la falta de visibilidades o grafitos puntuados en elementos de seguridad que impiden la circulación u obligan a hacer frenazos de emergencia.
Con tal de mejorar estos hechos, Renfe ha anunciado que pondrá en marcha un servicio de vigilancia con sistema de drones. Pese a la entrada de este nuevo sistema se seguirá con la vigilancia presencial y la videovigilancia.
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