
En las pasadas elecciones del 10 de noviembre la CUP obtuvo dos diputados en el Congreso, en teoría llegaban a Madrid los más revolucionarios del lugar.
Pues bien, según nos cuentan los compañeros de ABC la realidad es bien distinta, y lo que parece es que han llegado con pocas ganas de trabajar, pero con muchas ansias de cobrar.
Los dos diputados de la CUP solo acudirán al hemiciclo cuando se celebren los debates de investidura, sobre el Estado de la Nación, los Presupuestos Generales del Estado o se aborden cuestiones sobre Cataluña, los demás días no tienen pensado estar en la capital de España, en su puesto de trabajo.
A lo que no están dispuestos a renunciar es al sueldo, 4.903 euros al mes con catorce pagas, y tampoco han renunciado al «kit del diputado» que consta de tarjeta de 3.000 euros para gastar cada año en taxis, móvil, iPad, el pago de los viajes en medios públicos por territorio nacional, el aparcamiento en estaciones de tren o aeropuertos, peajes en autopistas o kilometraje de su vehículo en el ejercicio de sus funciones parlamentarias. También disfrutan de una póliza de seguro de accidente.
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