En la Barcelona de Jaume Collboni cuando caen cuatro gotas todo se colapsa. El PSC ha gobernado la ciudad, teniendo la alcaldía o tenencias de alcaldía, 40 de los 46 años desde 1979, y la precariedad de los servicios públicos cuando llueve es la norma. Es un mal que viene de antiguo, que se acrecentó durante la alcaldía de Ada Colau – en la que los socialistas cogobernaron seis de los ocho años -.
Este periodista cogió el metro en la estación de Rocafort (L1) y había abundantes goteras, y se bajó en Bellvitge (L1), y aún había más agua en el andén. La sensación de mala gestión era más que evidente en una jornada en la que había llovido, pero no se había producido ninguna DANA ni temporal de gran fuerza.

No solo es el metro el que sufre las consecuencias de un mantenimiento deficiente, ya que la mano de Collboni también se nota en los semáforos. Varios de ellos, como los situados en la calle Tarragona entre Avenida Roma y la calle Valencia, han dejado de funcionar.

La tan cacareada ‘buena gestión’ del PSC no se aprecia en una ciudad en la que, además de la delincuencia y la suciedad, sufre las consecuencias de unas inversiones insuficientes en movilidad, tanto en los transportes públicos como en la señalización.

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