Desde hace meses se ha hecho evidente la escasa capacidad de Junts per Catalunya para ejercer como una oposición sólida en el Ayuntamiento de Barcelona. A pesar de haber ganado las últimas elecciones municipales, desde que Xavier Trias dejó el consistorio esta formación ha desaparecido como alternativa al alcalde socialista Jaume Collboni. Jordi Martí, el actual jefe municipal del partido de Puigdemont, no ejerce como alternativa.
La influencia política de Junts ha quedado diluida entre gestos simbólicos y mociones sin recorrido, mientras el alcalde Jaume Collboni solo recibe una oposición dura por parte de PP, Comunes y VOX, que son las únicas fuerzas que realmente han querido plantar cara al PSC. Los Comunes lo hacen por despecho por haber quedado fuera del gobierno municipal, dado que las políticas de Collboni son un calco de las de Ada Colau.
La renuncia de Junts a pactar con Collboni la reforma de la reserva del 30 % para vivienda protegida, tras constatar que sus propuestas no eran tomadas en cuenta, fue una muestra de debilidad. Le dio cuerda a Collboni negociando, dado que el alcalde consiguió aire haciendo ver que tenía una propuesta diferente a la que impuso Ada Colau, y al final el PSC les tomó el pelo no cediendo en lo que Junts proponía.
Las críticas de Jordi Martí han sido constantes, acusando al alcalde de priorizar la propaganda por encima de la gestión. Sin embargo, esas declaraciones, reiteradas en ruedas de prensa, no se han traducido en una acción política coordinada ni en alternativas reales que tensionen el rumbo del mandato de Collboni. La oposición verbal, sin respaldo institucional o ciudadano, ha terminado por sonar hueca.
El desgaste de Junts también se refleja en las encuestas más recientes. En escenarios simulados de repetición electoral, la formación perdería hasta tres concejales, mientras que el PSC lograría ampliar su apoyo. Este retroceso no solo revela una pérdida de confianza de los barceloneses, sino que también evidencia que su papel como alternativa al actual gobierno se ha desdibujado.
A pesar de ocupar una posición clave en la bancada municipal, Junts per Catalunya atraviesa una etapa de irrelevancia política en Barcelona. Sus intervenciones recientes carecen del empuje necesario para marcar agenda o generar consenso. Más allá de los gestos, su peso como fuerza opositora se ha diluido.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















