Es surrealista y hasta cierto punto vergonzoso. Mientras los ciudadanos catalanes sufren los efectos de una galopante crisis económica derivada por el COVID-19, uno de los partidos del Govern se muestra alarmado por el catalán.
Miles de empresas y autónomos están sufriendo para llegar a final de mes. Los catalanes se ven asfixiados por soportar los impuestos más altos de toda España, pero el independentismo sigue inamovible con el monotema de la independencia y sus derivados.
Una de estas aristas del secesionismo es el catalán, que esta en claro retroceso, según se ha publicado en las últimas encuestas publicadas, incluso en las de la Generalitat. Por ello, el partido del fugitivo Carles Puigdemont ha pedido que se celebre un pleno extraordinario del Parlament para exigir «un plan para el fomento del catalán«.
Desde Junts, expresan que «sin nación no hay independencia y sin lengua catalana, en Cataluña, no hay nación«. En esta línea, el partido manifiesta que «hay que dotarnos de un Estado propio que permita acabar con regulación adversa y facilite la presencia del catalán con instituciones que la protejan, como propia; también del occitano, propio de la Vall d’Aran«.
El independentismo vive en una realidad paralela constante, que ignora los problemas reales de los catalanes, y que tan solo se muestra preocupada por temas que interesan a una inmensa minoría de catalanes. El surrealismo más vivo que nunca en Cataluña.
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