A pesar de las presiones de sus opositores internos, Oriol Junqueras está dispuesto a dar la batalla por el liderazgo de Esquerra hasta el final, aunque sus rivales están jugando fuerte. Hasta han usado a uno de los mitos del ‘procés’, Carmen Forcadell – ex presidenta del Parlament durante el golpe de Estado del 1-O – para pedir a Junqueras que «dé un paso al lado».
Incluso le han ofrecido ser presidente de honor de la formación, pero Junqueras cree que tras su paso por la cárcel, y por haber sido condenado a inhabilitación para cargo público, merece otra oportunidad para optar a la presidencia de la Generalitat cuando se le aplique la Ley de Amnistía. Y está convencido que la única manera de conseguir ser el candidato es ganando el pulso interno y siendo presidente de ERC.
A pesar de que cargos que llevan más de una década cobrando sueldo público, como Teresa Jordà o más de un lustro – Raquel Sans -, se presentan como la «renovación» buena parte de la militancia los ve como políticos profesionales instalados en el cargo, y que no tienen la ‘épica’ de un Junqueras. Recordemos que casi toda la militancia de ERC se manifestó al grito de «Free Junqueras».
Oriol Junqueras sigue manteniendo el pulso frente a los ‘roviristas’ que cerraron el pacto con el PSC para hacer presidente de la Generalitat a Salvador Illa. Aunque Junqueras fue en el último lustro el gran artífice del acercamiento de ERC a los socialistas, el pacto para ceder la presidencia de la Generalitat se cerró con él al margen.
Junqueras no criticó el acuerdo con Salvador Illa, pero tampoco lo apoyó con entusiasmo, y queda por ver cuáles serán sus exigencias al PSC si consigue ganar el Congreso y reeditar su cargo de presidente de ERC. Aunque los ‘junqueristas’ defienden la ‘fraternidad republicana’ con PSC y Comunes necesitan recuperar pulso político frente a un Junts que se ha situado como el partido hegemónico entre el separatismo más radical.
Y, sobre todo, Junqueras tiene que demostrar al electorado separatista que se ha ido al PSC que dejen de apoyar a Salvador Illa como «voto útil» del independentismo a cámara lenta. Pactar con los socialistas sin que los socialistas le devoren el voto, ese es el gran reto de un Junqueras que, si gana el Congreso de ERC, va a tener que marcar perfil propio alejado de los socialistas.
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