El independentismo se cree con la potestad de conceder permiso a un cantante para acudir a Barcelona, o cualquier otro lugar de Cataluña, ellos se consideran los dueños de la comunidad autónoma, como si de su cortijo se tratase.
Al secesionismo más radical les duele que Joaquín Sabina haya triunfado a lo grande en la capital catalana y haya logrado llenar hasta los topes el Palau Sant Jordi. Con una sobria puesta en escena y acompañado de su fiel banda con Antonio García de Diego, Jaime Asúa y Mara Barros a la cabeza, el cantautor empezó el concierto dibujando una suerte de melancólico autorretrato.
Joaquín Sabina reconoció al auditorio que se está quedando solo desde las muertes de Javier Krahe, Luis Eduardo Aute y Pablo Milanés, además de no olvidarse que Joan Manuel Serrat se retiró hace unos meses de los escenarios «nadie sabe por qué«.
Sabina siempre se ha mostrado contrario al proceso independentista, y eso le ha costado la inquina del movimiento separatista, que no quiere verlo ni en pintura en tierras catalanas. Pero afortunadamente, son una minoría. Como ha quedado acreditado con el gran éxito que tuvo en sus dos conciertos en Barcelona, primero el miércoles y después este pasado viernes. Los radicales de siempre le han insultado, pero a la vez han dejado clara su envidia por los llenazos logrados en el Sant Jordi.




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