
Rodalies – el servicio de trenes de cercanías en Cataluña – está colapsado desde hace unos días en algunas de sus líneas, y los retrasos son continuos. El fin de las obras en la estación clave de conexión con el corredor sur que une Barcelona con las comarcas costeras de Tarragona, Sant Vicenç de Calders, en vez de mejorar la situación, la ha empeorado.
Los usuarios están indignados, no solo por el mal funcionamiento de los trenes, también por la falta de información a los viajeros, situación que ayer se vio agravada ya que durante horas cayó el sistema de los paneles informativos, que estuvieron inoperativos. La falta de respuesta de las administraciones públicas responsables, ambas en manos socialistas – Ministerio de Transportes y Generalitat de Cataluña – ha creado un gran malestar.

Esta indignación queda reflejada en las redes sociales, que van llenas de miles de mensajes de usuarios de Rodalies indignados por una situación que hace demasiados años que se arrastra. Es solo el derecho al pataleo, pero hay queda como prueba del malestar de una ciudadanía harta de pagar impuestos para recibir unos servicios que no funcionan.

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