No hay excusas, ni siquiera el penalti fallado por Kike puede servir a Manolo González para que asuma de una vez su responsabilidad. Vale que hizo una primera vuelta de ensueño, pero este equipo se le ha ido de las manos. Los fallos en defensa y la debilidad en ataque no están acercando, jornada tras jornada al pozo de la Segunda División.
El lunes tenemos otra «final» contra un Levante en alza, tras haber sido incapaces de puntuar contra un Rayo sin su defensa titular y pendientes de jugar una semifinal europea. La sensación de impotencia fue total durante la primera parte y solo se palió – un poco – en la segunda. Pero se veía venir que los vallecanos marcarían. Y lo hicieron. Tras un partido en la que la defensa perica demostró que no tiene la mente en esta Liga. La deben tener en las vacaciones, porque sobre el terreno de juego poco se vio. Otra vez Dmitrovic evitó una debacle.
Me da igual si ganamos al Levante y al final de Liga maquillamos un poco lo que es un desastre: quince jornadas sin ganar no hay proyecto que lo aguante. Y el de Manolo González ha llegado a su fin. Le hemos querido mucho, ha conectado con la grada y ahora debe ir a mostrar su talento a otro club que no sea el nuestro. Ya está bien de ver alineaciones zombis que merodean por el terreno de juego sin ningún tipo de orden y concierto. O los jugadores ya no confían en Manolo, o Manolo es incapaz de transmitir lo que quieren que hagan. Me da igual. Su etapa ha llegado ya a su final.
Como no tenemos dueño, ni consejero delegado, Manolo posiblemente seguirá hasta el final. Con suerte seguiremos en Primera. El partido contra un Levante en alza decidirá. Si nos ganan, auguro debacle y ya podemos rezar para que los de abajo no nos colman el escaso colchón, porque poco puntuaremos en los partidos que quedarán. Si tenemos suerte, marcamos pronto, los valencianos tienen un mal día y sacamos el encuentro adelante respiraremos aliviados por no caer al pozo y comenzaremos a lamentarnos del enésimo proyecto fracasado del club.
Manolo empezó su fin el día que empezó a chulear en las ruedas de prensa. El día que comenzó a creerse más de lo que era comenzó a cavar su tumba. Manolo es un entrenador con un par de años de experiencia en Primera, tiene una larga carrera por delante y puede acabar siendo un magnífico míster. Pero todavía sigue con la «L» colgada en el cristal. Que nos saque del atolladero y que se vaya a seguir mejorando a otro club. El Espanyol le viene grande. En 125 años de historia hemos tenido algunos de los mejores técnicos de la historia del fútbol español. Ya es hora de volver a esa senda.
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