Edmund Burke (1729-1797), escritor y filósofo de origen irlandés, es considerado como el “padre” del liberalismo conservador británico y uno de los principales enemigos de la Revolución Francesa. Causante del “especial” orgullo que mantiene la democracia parlamentaria inglesa frente a la Republique de los vecinos del sur. Algunos de los considerados como “herederos” de sus ideas y razonamientos son nada menos que Disraeli, Roosevelt, Churchill, Chesterton, Reagan o Margaret Thatcher.
Burke siempre fue un liberal enfrentado a los tories del partido conservador, enfrentado a los privilegios de la Corona frente al Parlamento, defensor de la Ley y del Derecho frente a los poderosos. Un liberal que defendía la justicia asociada a la verdad y no a lo que dictara la oportunidad política. Si no fuera porque lleva más de 200 años enterrado creería que estaba hablando de la España de hoy. Justicia asociada a la verdad, decía… y no a la oportunidad política…. ¡Y no conocía a Sánchez!
Por cierto, ¿han observado que de pronto, como por arte de birlibirloque, ha desaparecido de los medios de comunicación “oficiales” de Madrid o de Cataluña el tema de la Amnistía y su vuelta al Congreso? Intuyo que algo tendrá que ver lo mal que pintan las elecciones gallegas. Siguiendo con el silencio informativo y con Galicia, también resulta curioso comprobar que ni los propios socialistas ni los del BNG hablan de los “pellets” de plástico al haber fallado como argumento anti-pepero en tiempos de chapapote. Además, como sea que el presi Sánchez ha soltado en Europa lo de “como todo el mundo sabe, el independentismo catalán no es terrorismo” y se ha quedado tan ancho como largo él, y sus amigos, han decretado que no se hable más de amnistía hasta que lo digan y, por supuesto, quiera Puigdemonov.
Una de las virtudes que tiene ser socialista es que el territorio español es tan vasto (extenso) que puedes ser basto (patán) en cualquier comunidad sin que se enteren los paisanos de al lado. Por eso tenemos a Salvador Illa, el jefe del Gobierno de la “Gene en la sombra”, desatado. Está próximo a ser aclamado como César y nombrado candidato socialista a la presidencia de la Generalitat (recordemos que no tenemos ni idea de para cuándo serán las elecciones, pero todos han empezado a correr ya) en un congreso que están montando para mediados de marzo, por lo que está de tournée los findes por toda Cataluña explicando sus maravillosas soluciones. Vamos, que es el auténtico bálsamo de fierabrás que todo lo va a curar. Por favor, no recuerden que fue el ministro de Sanidad cuando la pandemia del covid que ahora el candidato socialista está en otra “historia”. No sean crueles.
Hace una semana se “estrenó” lanzando a los cuatro vientos aquello de “vamos a exigir a Aragonés que arregle lo del contrato de la Fórmula1 con el Circuit”, como si los socialistas no fueran tan culpables como los otros de la nefasta negociación que llevan hasta el momento. Pero es que este finde se ha superado cuando, tal si no fuera con él, suelta aquello de que “Cataluña no está preparada para afrontar una sequía”. Toma del frasco, carrasco. ¿Y quién ha gobernado en Cataluña durante años con Maragall y Montilla sin soluciones hidrológicas? ¿Quién inventó el tripartito de izquierdas que no ha hecho nada para prever el desabastecimiento de agua? ¿Y quién está apoyando al Govern de ERC ahora mismo no dejándole caer? ¡Ah! la mejor pregunta de todas: ¿Qué presidente socialista llamado Zapatero paró en el 2001 la construcción de un canal desde la desembocadura del Ebro hasta Barcelona y devolvió a un cajón sin fondo el Plan Hidrológico Nacional ante la presión de los separatistas de Convergencia/Junts y Esquerra y los super comunistas y ecologistas del agua? Espero que todos ellos se duchen con barro mientras nosotros, los ciudadanos que les padecemos a ellos y sus decisiones absurdas o sus continuas indecisiones, no podamos hacerlo con agua.
Edmund Burke también tuvo, entre su extensísimo repertorio, impacto con otra gran frase: “Cuando los hombres perversos se asocian, los buenos deben coaligarse, si no lo logran caerán uno tras otro en un inmisericorde sacrificio…” Doscientos cincuenta años después los socialistas del PSC-PSOE, los de ERC y los de Junts se asocian por cuestiones meramente personales que sólo les interesa a ellos, no a la gran mayoría de catalanes y españoles, mientras nos toman el pelo a todos los demás prometiéndonos el cielo. Lo curioso es que, a pesar de lo “listos” que dicen ser, insisten en demostrarnos que no saben gestionar ni el grifo del agua. Manda narices.
Hagamos caso a Burke y empecemos “los hombres buenos” a coaligarnos y a despertarnos o pagaremos cara la inacción: hay que empezar a presentar nuevas propuestas políticas inteligentes que sólo piensen en dar soluciones a los ciudadanos y no en dar puestos de trabajo a los afines que es lo que hacen los partidos “de siempre”. La revolución pendiente de verdad es la que indica Burke con su frase “hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud”. Es decir, dejemos de ser tontos y empecemos a merecernos ser dueños de nuestro futuro.
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