Póngale música al título de la famosa canción de los hermanos Aragón y familia (Gaby, Fofó, Miliki y Milikito), seguro que se la saben …” Había una vez un circo que alegraba siempre el corazón, lleno de color, un mundo de ilusión, lleno de alegría y emoción…” Hasta aquí tod@s lo solemos “petar” pero es cuando pasamos a las dos siguientes estrofas cuando me doy cuenta que la familia Aragón son unos adelantados, unos Nostradamus a la española, que elaboraron una letra de canción adecuada a los vergonzosos e hilarantes sucesos acontecidos el jueves en Barcelona. Les escribo las estrofas a ver si interpretan cosas tan extrañas como un servidor:
“Siempre viajar, siempre cambiar (Pasen a ver el circo) / Otro país, otra ciudad (Pasen a ver el circo) / Es magistral, sensacional (Pasen a ver el circo) / Somos felices al conseguir a un niño hacer reír”
Cambien lo del niño por todo el “mundo mundial” y se darán cuenta que estamos hablando del nuevo payaso de la tele o del Arco de Triunfo, o de la puerta del Parlament catalán: mister “Huidini” el mejor payaso escapista catalán de todos los tiempos. Precisamente por allí (por el Arco de Triunfo) se pasó todo un expresident de la Generalitat (que cobra por ex – serlo) la institución que debería representar y dice hacerlo desde el exilio (discúlpenme, pero me tapo la boca para no reír a carcajadas) dejando al Parlament, a sus compañeros diputados, a los mossos d’esquadra que comandó, al Govern catalán y al Gobierno español a la altura de un gusano patatero: por los suelos.
Los gusanos patateros suelen ser nocivos para los campos pues atacan a todo aquello que le parece más débil y que no puede defenderse, con el fin de comérselo. Lo mismito que hizo Puigdemont el jueves: la estrategia del gusano patatero. Se arrastró hasta Barcelona, se pertrechó en brazos (gorros, bufandas o gabardinas) de sus amigos, y no dio la cara más que los cinco minutos “de gloria” ante sus (que decepción) sólo 2.000 y poco adeptos a los que soltó un discurso que, me juego una de palomitas, nadie recuerda porque era absurdo y sólo tenía bilis, como la que suelta ese tipo de gusanos cuando se arrastra por el territorio, como les gusta decir a esa raza política.
“Siempre viajar, siempre cambiar… Otro país, otra ciudad” es la hoja de ruta de ese tipo que no tiene respeto por nada que represente a Cataluña. Él, que se ha auto – erigido en salvador de la patria catalana se mofa de todos nosotros y de sus principales funcionarios o representantes. Créanlo, como dijo tras las municipales uno de sus viejos compañeros de no sé cuántos partidos, Xavier Trías, Puigdemont nos soltó el jueves a la cara un “que us bombín” bien gordo, del tipo pujoliano (“ande yo caliente”) y, por supuesto, nada egoísta, ¡¡mon dieu!!
Tras la payasada del ex – todo, soy de la opinión (muchas conversaciones hacen que así lo piense) que la gran mayoría de catalanes que aún le seguían, cuasi veneraban, se están cayendo de la parra, uno a uno, y reniegan de Junts per Puigdemont y de todo lo que huela a ese ser “magistral y sensacional que nos va a hacer reír” pero que ya no sirve ni para político ni para nada que tenga que ver con la política pues siempre le vamos a tomar como lo que es, un payaso. Es una lástima que un ex – president de la Generalitat pierda el respeto de tal modo, pero él solito lo ha buscado y él solito lo ha perdido.
Por más campañas de auto propaganda que haga a partir de ahora, los pocos que van a quedar en Junts deben saber que sus votantes se van a repartir, mayoritariamente, entre la Aliança Nacional de Silvia Orriols (los más separatistas), o ERC (los más templados, pero también separatistas) o algunos otros en el PSC (el nacionalismo light) u otros nuevos partidos centristas catalanes que van a ocupar ese espacio a la vuelta del verano.
Porque lo que acaba de iniciar Junts, si no jubila a Puigdemont, ahora ya sí y en serio en dos días, es la extinción, desaparición o como quieran llamarle, de un partido heredero de Convergència que gobernó muchos años Cataluña y del que sólo nos quedará el recuerdo del 3% que presuntamente “voló” o el 5%, que aún está por aclarar. La payasada le va a salir cara al payaso, pero mucho más a sus compañeros de travesía. Y se reían de Ciudadanos los figuras…
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