☕ Jaume Giró admet que Aliança li va oferir ser candidat a l’alcaldia de Barcelona
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— Cafè d’idees (@cafedidees_rtve) January 7, 2026
El tablero político catalán sigue moviéndose en los despachos, revelando alianzas imposibles y vetos internos. Jaume Giró, exconseller de Economía y figura de perfil técnico en Junts, ha confirmado públicamente que rechazó una oferta de Aliança Catalana para ser su candidato en Barcelona. A pesar de que la formación de Sílvia Orriols negó los contactos en diciembre, Giró ha desmentido a Aliança tras admitir que fue «sondeado» para las municipales de 2027.
La revelación de Giró deja en evidencia la falta de transparencia de Aliança Catalana. Según el exconseller, las propuestas no se limitan al entorno de Orriols; ha recibido ofertas para crear partidos nuevos y plataformas ciudadanas. Este interés empresarial y político por su figura contrasta con la frialdad que recibe desde la cúpula de su propia formación.
En una entrevista cargada de intención en TVE, Giró ha dejado claro que no tiene intención de emprender aventuras electorales fuera de Junts. Sin embargo, su diagnóstico sobre la salud democrática de su partido es demoledor. El exconseller ha descartado presentarse a unas primarias para la alcaldía de Barcelona si no cuenta con el aval explícito de Carles Puigdemont. Para Giró, cualquier intento de candidatura sin la bendición de Waterloo es, sencillamente, «inútil».
Esta confesión pone el foco en el férreo control que la dirección de Junts ejerce sobre las listas electorales. Giró ha recordado con amargura su intento de encabezar la lista al Congreso en 2023, una experiencia que calificó de «ingenuidad». En aquella ocasión, la presión interna le obligó a dar un paso al lado, una lección que parece haber aprendido para evitar nuevos enfrentamientos estériles con el aparato del partido.
El exconseller ha señalado directamente que Junts «intenta que no haya primarias» en la capital catalana. La estrategia de la dirección parece pasar por imponer nombres de máxima confianza, como Josep Rius o Jordi Martí Galbis, evitando cualquier debate interno que pueda cuestionar la línea oficial. Esta falta de apertura democrática es una queja recurrente entre los sectores menos alineados con el núcleo duro de Puigdemont.
Resulta irónico que un partido que apela constantemente a la libertad y a la voluntad popular sea señalado por sus propios referentes por coartar la participación interna. La sombra de Puigdemont sigue siendo alargada y pesada, impidiendo que figuras con trayectoria en la sociedad civil puedan liderar proyectos transformadores en ciudades clave como Barcelona. El dedazo se impone sobre la urna interna.
Además, el hecho de que Aliança Catalana buscara a un perfil como el de Giró indica un intento de la formación de Orriols por institucionalizarse y ganar centralidad. Sin embargo, el rechazo del exconseller cierra esa puerta y deja a la extrema derecha independentista buscando todavía un rostro reconocido para el asalto a la capital. Giró ha preferido la discreción y el respeto a las siglas antes que alimentar opciones populistas.
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