Girauta: “Si no eres independentista en ciertas profesiones no se puede vivir”

Juan Carlos Girauta fue uno de los treinta catalanes entrevistados en el libro “Me gusta Catalunya, me gusta España”. Aunque la obra es de finales del 2014, por su claridad y por ser alimento para el espíritu de los catalanes que luchan por la buena convivencia con sus compatriotas del resto de España, la reproducimos íntegra en tres días consecutivos. Si desean adquirir el libro, lo pueden hacer aquí.

A usted le han hostigado por no ser nacionalista en las redes sociales, de hecho dejó Twitter durante una temporada por este hecho. ¿La cosa quedó ahí?

En Twitter periódicamente me cae una lluvia de insultos y amenazas, porque como bien sabes en Catalunya los ‘biempensantes’ nacionalistas se creen que son muy tolerantes justo hasta que alguien les lleva la contraria. En ese momento empiezas a ser, y digo solo epítetos calificativos con los que se me ha señalado a mí, un ‘tarado’, un ‘enfermo’, alguien que se ‘autoodia’, un ‘asqueroso’, un ‘nazi’, un ‘fascista’, alguien a quien que expulsar de Catalunya, alguien que ‘va a sufrir mucho’ según me anunció Toni Albà… Todo esto, que es lamentable, a lo que conduce es que como la gente normalmente no quiere problemas los que piensan como yo en el tema de la independencia, y tienen una cierta visibilidad pública, suelen callarse para no ser igualmente linchados. Soy bastante tozudo y no me conformo con que los intolerantes ganen la partida. Y como no me conformo, no me callo. A ver quién aguanta más.

¿Cuándo se simula fusilar a un concejal del PP, como pasó en el famoso caso de las fiestas de Cardedeu, de qué estamos hablando?

De la típica muestra de barbarie que como son de los ‘suyos’, los nacionalistas consideran que es una ‘broma’ y que criticar esa ‘broma’ es una cosa propia de violentos fascistas. Es el juego que siempre hacen, uno es víctima de algo, lo denuncia y él acaba siendo culpable de todo aquello que le pase. No estamos ante un pensamiento racional, estamos ante una excrecencia histórica, estamos ante la hez de las ideologías, que es el nacionalismo.

¿Se puede ser no nacionalista en Catalunya y expresarlo, sin pagar un precio?

Si tienes una cierta visibilidad pública, no es posible. Fíjate como la gente ha evitado durante tantos años discrepar del nacionalismo ambiente hasta en las cenas de empresa o en las reuniones familiares, para no tener problemas. Aquí ha habido una corriente principal que es la que ha establecido la hegemonía mediática, educativa, escolar, universitaria, asociativa, profesional… Todos los ámbitos que tienen algo de público, allá donde haya una tarima o un micrófono, han sido tomados y controlados por el ‘pensamiento nacionalista’. Aunque lo de ‘pensamiento nacionalista’ es un oxímoron. Hay un coste personal, pero para mí sería superior el coste de estar callado cuando veo cosas que me parecen completamente inadmisibles.

Desde que empezó a colaborar hace unos años en Libertad Digital, usted ha sido uno de los ‘malos’ oficiales del nacionalismo catalán. ¿No desgasta estar tantos años recibiendo leña?

Al contrario, representa una enorme alegría para mí, ser el ‘malo’ oficial de una ideología destructiva es un orgullo muy grande. Estoy muy satisfecho de esto.

¿Se vive mucho mejor en Catalunya siendo independentista?

Pregúntalo a todos los que tienen carguitos y carguetes porque son del ‘club’. No es que se viva mucho mejor, es que si no lo eres en ciertas profesiones directamente no se vive. Por ejemplo en el periodismo, aunque en los últimos años algunos se han desmarcado un poquito y bienvenidos son a la libertad los que se apartan del pensamiento único.

¿Catalunya es para usted un país, una región, una comunidad autónoma, un territorio…?

Una comunidad autónoma.

¿Y España?

Una nación, y un Estado.

¿Cómo salimos de esta encrucijada?

Eso que se lo pregunten a los que nos han metido en la encrucijada. Hay un gobernante que ha decidido meterse en un callejón sin salida. Al final hay un muro y se ha puesto a correr avisando que al final hay un choque de trenes entre el muro y su cabeza. Se le ha advertido de todas las maneras imaginables que eso no podía ser, que era imposible, que generaría división, que traería problemas, que era inconstitucional, que era ilegal… Y él ha seguido corriendo para darse con la cabeza contra el muro y tiene detrás una serie de mariachis que le siguen. Adelante, que comprueben la realidad tal y como es.

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