Es muy ejemplar todo lo sucedido en estos últimos días del año… pero, evidentemente, es exactamente todo lo contrario. El resumen del año es nefasto. Un presidente del Gobierno al que los ciudadanos de a pie le denunciamos sin eximente alguna. Le denunciamos y le condenamos a perpetuidad por sus acciones corruptas y criminales y por su más rotunda falta de ejemplaridad. No puede ser más rotunda la sentencia. La ha acumulado durante siete años, con hechos que asustarían incluso a delincuentes profesionales, por su continuada acción en contra de los intereses de una nación, del bien común y del interés general de todos los españoles. En The Times ha sido calificado como Don Teflón, es decir, como aquel jefe de la mafia de Nueva York.
Un presidente del Gobierno que, sin ética alguna, ha pretendido dividir a los españoles con un muro —en sus propias palabras—; que ha pactado con criminales, terroristas y golpistas para poder ejercer el cargo; que ha favorecido a su mujer y a su hermano para lucrarse en acciones impresentables. Un presidente que ha amparado y utilizado a personas de máxima confianza para negociar su sillón y que, o bien ya han pasado preventivamente por la cárcel o están en ella, por corrupción total. Un presidente que ha amparado a personas de máxima confianza que son acosadores de mujeres, como el que tenía a su lado en Moncloa, de total confianza —repito—, y al que ampara y protege durante al menos cinco meses que sepamos, sin denunciarle y encubriendo su acoso sexual.
Llegamos a fin de año con un balance de secuestro y desprecio absoluto a las instituciones, de ataque directo por parte del Gobierno al poder judicial, de practicar diariamente un “golpe de Estado de última generación”, y de corroer corruptamente las normas básicas de la democracia, así como la conducta esencial de un responsable público como es el jefe del Gobierno.
Como el negociador con los golpistas y filoterroristas —Cerdán— está investigado judicialmente, después de haber pasado preventivamente por la cárcel, y el expresidente del Gobierno Zapatero, también negociador, ha desaparecido por la que le está cayendo, se reúnen en Bélgica el condenado por terrorismo y el huido de la justicia por golpista para acordar seguir dándole respiración artificial al presidente del Gobierno.
Solo en el último día del año el Partido Socialista reconoce ante el juez que abonó 15.600 euros a la fontanera Leire Díez, cuando el presidente del Gobierno dijo en la comisión de investigación del Senado: “Que me conste a mí, desde luego que no”, a la pregunta de si trabajó para el partido.
El Tribunal de Cuentas no puede acceder, por opacidad, a las entradas y salidas de 405 cuentas bancarias del partido; asimismo, alerta de todo tipo de deficiencias y de la situación financiera de Casa Árabe —dirigida por quien ayudó en la redacción del Manual de resistencia—, pero también de falta de rigor en Adif, y todo esto solo en los tres últimos días del año. También el escándalo en el CNIO por contratos fraccionados, inflados o inexistentes que habrían desviado hasta 25 millones.
Hace solo unos días, también, un expresidente del Gobierno fue cazado en un paraje al aire libre restringido al común de los mortales para entrevistarse con un personaje al que, tres días después, se le detiene por la oscura cuestión de Plus Ultra, y hace apenas unos días cazado a su vez cenando en un reservado con el presidente del Gobierno y junto a sus mujeres. Muy difícilmente descriptible esa secuencia de hechos. Verdaderamente indescriptible por superar, incluso, el mejor guion de una película de las más oscuras tramas imaginables.
Mientras, el presidente del Gobierno, que responde a modos de hacer y códigos de lupanares, vende España por trozos para que Cataluña y País Vasco accedan a un estatus especial en la Unesco y así lograr, a cambio, prorrogar su sillón, y en su comparecencia de balance anual anticipa que el Tribunal de Justicia Europeo fallará a favor de la ley de amnistía, como dice la Comisión de Venecia y la Comisión Europea, según él, lo cual es una burda mentira y un intento prevaricador de manipular al Tribunal europeo, al igual que ha hecho con su fiscal general ya condenado.
Es siniestro y perverso el modus operandi de este jefe de Gobierno, que actúa tal y como expone este breve resumen que antecede, y ¡solo en los últimos días del año!
El balance anual, podemos imaginar y constatar, no tiene precedente alguno en democracia. Jamás una corrupción omnipresente, más lacerante y perniciosa, un ataque fulminante a la judicatura y al Estado de derecho, traición plena a los españoles, ataque y acoso a las mujeres e inmoralidad más abyecta se habían unido para ser promocionados y dirigidos por un presidente del Gobierno.
Amalio de Marichalar
Conde de Ripalda
Soria, 2 de enero de 2026
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