
En medio del Port Vell, en el paseo Joan de Borbó, el principal eje de la Barceloneta, se alza una gran carpa dedicada al universo que J.K Rowling creó alrededor de Harry Potter. Se puede visitar hasta el domingo 7 de abril, así que si no la han visto, y son fans del niño mago más famoso del mundo, tienen que espabilarse, porque vale mucho la pena.
Los juegos interactivos en los que se puede participar gracias a una pulsera individualizada son muy simples, pero es que de lo que se trata es de disfrutar como un niño, y la exposición lo consigue con creces. Está muy bien ambientada, los diferentes espacios descritos en la novela aparecen con una gran dignidad, y la proliferación de objetos y vestidos utilizados en las diversas películas de la saga satisfarán a los más cafeteros.
Hay que tener claro que es una exposición simple, en la que los muy fans no van a encontrar nada nuevo, pero que les va a hacer disfrutar mucho, porque el recorrido se disfruta a cada paso, por la cuidada ambientación de cada escena. Desde intentar encestar pelotas de quidditch, a aprovechar las múltiples oportunidades de foto que a lo largo de la exposición, cada estancia tiene su interés.

Lo interactivo no satura, hay lo justo. Desde el instante inicial en el que tu nombre aparece en un gigantesco mapa del merodeador, a los diversos hechizos – insisto, muy simples, pero que se siguen a pie juntillas – que sirven para dar puntos a cada una de las casas. Gryffindor, cómo no podía ser de otra manera al ser la de Harry Potter, ganaba por goleada.
No es una exposición barata – al final, incluyendo las tarifas extras por sacar las entradas on line se iba a los 22 euros un laborable y los 29 un festivo), pero el placer de oír gritar a una mandrágora, o sentarse en el butacón de Hagrid tiene su qué… A los visitantes con los que coincidí – mucha camiseta y muchas prendas del universo Harry Potter entre ellos – se les veía disfrutar, así que creo que, si son fans, el dinero está más que bien gastado.

Eso sí, los precios de la tienda son abusivos. Impresiona lo bien montada que está, y la gran cantidad de productos que ofrecen, pero se nota demasiado la voluntad de exprimir al máximo al sufrido fan de esta saga. Se puede hacer negocio sin aprovecharse del personal. Este siempre ha sido uno de los puntos negros de las empresas que se dedican al merchandising del universo Potter.

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